Algo para Pensar — Parashá Shoftim(domingo, 9 agosto  2026) Tiempo de lectura: 3 minutos


¡Shavua Tov Lekulam!


Esta semana estudiamos Parashat Shoftim. Esta es la 48.ª porción semanal de la Torá en el ciclo anual judío de lectura de la Torá.

Parashá: Deuteronomio 16:18-21:9
Shoftim (“Jueces”) analiza las directrices del liderazgo, comenzando con el mandato de nombrar jueces, continuando con detalles sobre las leyes de reyes, sacerdotes y profetas. 


También describe las leyes relacionadas con las ciudades de refugio para asesinos accidentales, falsos testigos, guerras y el rito que se realiza en un caso de asesinato sin resolver.

“Ciertamente pondrás por rey sobre ti al que El Eterno tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano” (Devarim 17:15).

En la parashá Shoftim, la Torá anticipa un momento inevitable en la historia de Israel: el día en que el pueblo, ya asentado en su tierra, deseará tener un rey. La Torá no solo permite esta petición, sino que la regula cuidadosamente: el rey debe ser elegido por Dios, debe ser israelita, y debe gobernar “sobre ti”, es decir, con autoridad real, con responsabilidad y con límites.

Sin embargo, cuando siglos después el pueblo se acerca al profeta Shmuel para pedir un rey, la reacción del profeta es sorprendentemente dura. En 1 Samuel 8:4–5, los ancianos de Israel solicitan: “Nombra para nosotros un rey”,  Shmuel interpreta esta petición como un rechazo directo al reinado divino. 

¿Cómo puede ser que una solicitud permitida por la Torá sea considerada por Shmuel como una traición espiritual?

El Keli Yakar** ofrece una lectura fina y cortante. Y es que la clave está en el lenguaje.

1. “Un rey sobre mí” vs. “un rey para nosotros”

En Shoftim, Moshé describe al pueblo diciendo:

“Nombra un rey sobre mí” (Devarim 17:14). La intención es clara: un rey que gobierne, que dirija, que marque el rumbo. Un líder al cual el pueblo se somete, reconociendo su autoridad.

Pero en tiempos de Shmuel, el pueblo no pide un rey “sobre ellos”. Pide un rey “para nosotros”. No buscan liderazgo; buscan conveniencia. No desean someterse; desean controlar.

El Keli Yakar explica que el pueblo quería un rey que funcionara como un símbolo político, una figura decorativa, alguien que legitimara sus decisiones sin tener la fuerza moral o espiritual para desafiarlos. En otras palabras, querían un rey que les sirviera, no un rey al que ellos servirían.

2. El rechazo de Shmuel: no buscan autoridad, buscan permiso

Shmuel era un líder fuerte, íntegro, y profundamente independiente. No era manipulable. No gobernaba para complacer al pueblo, sino para guiarlo hacia la voluntad de Dios. 

Por eso, cuando el pueblo pide un rey, Shmuel percibe la verdadera motivación: no quieren un líder; quieren un seguidor con una corona.

Un rey sin autoridad real es, en esencia, un espejo del pueblo: refleja sus deseos, sus caprichos, sus impulsos. Y un pueblo que solo quiere verse a sí mismo en el trono está renunciando al reinado divino, que exige obediencia, humildad y transformación.

3. El peligro espiritual de un lider sin liderazgo

La petición del pueblo revela un temor profundo: el temor a ser guiados.
Aceptar un rey “sobre ti” implica aceptar límites, aceptar corrección, aceptar que no siempre tendrás la razón.

Pero un rey “para ti” es otra cosa:
• no te desafía,
• no te incomoda,
• no te exige crecer.

Shmuel entiende que un liderazgo así no es liderazgo. Es idolatría política: convertir al rey en un objeto al servicio del deseo humano.

“Ciertamente pondrás por rey sobre ti al que El Eterno tu Dios escogiere.”

La verdadera autoridad — la que transforma y conduce — siempre está sobre nosotros, no a nuestro servicio.

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

Notas

** Keli Yakar (también escrito Keli Yekar o Keli Yakar) es un comentario clásico de la Torá escrito por Rabí Shlomo Efraim ben Aharon Luntschitz (1550–1619), uno de los grandes rabinos y predicadores de Praga en el siglo XVI.

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