Algo para Pensar — Parashá Jucat-Balak(martes, 23 junio  2026) Tiempo de lectura: 3 minutos 


¡Shalom, Shalom Lekulam!

“El Eterno habló a Moisés y a Aarón, diciendo: Esta es la ordenanza (חֻקַּ֣ת) de la Ley que el Eterno ha prescrito…” (Números 19:1–2).

No es posible organizar, planificar ni alcanzar metas sin establecer prioridades.

La vida — tal como la concebimos y tratamos de vivir — está hecha de asuntos más urgentes y otros menos urgentes, de objetivos principales y secundarios, de contratiempos graves y otros más leves.

La razón, actuando como nuestra brújula existencial, consiste precisamente en distinguir entre estas categorías: saber qué debe ceder ante qué, qué merece atención inmediata y qué puede esperar, y cómo debemos responder a cada situación.

Lo mismo ocurre con las leyes de la Torá. 

Aunque todas son de origen divino, también presentan jerarquías y matices. La Torá prohíbe matar, pero hace diferencia entre asesinato premeditado — que conlleva pena de muerte —, homicidio por negligencia — que implica exilio —, muerte accidental sin culpa — que no recibe castigo — y defensa propia — que es permitida e incluso obligatoria.

Asimismo, ordena ayudar al necesitado, pero establece ocho niveles de tzedaká, indica a quién se debe dar primero y fija porcentajes mínimos, recomendados y máximos de nuestros ingresos destinados a la caridad. 

Manda descansar en Shabat, pero distingue entre distintos tipos de “trabajo” y la gravedad de cada transgresión.

Diferencia entre leyes civiles y morales, entre mandamientos activos y pasivos, entre preceptos ligados a un tiempo o lugar específico y otros que no dependen de tales condiciones.

Sin embargo, existe un grupo de mitzvot que no encaja en esta lógica racional: los jukim, los decretos que trascienden la comprensión humana.

Mañana examinaremos las categorías utilizadas para clasificar los 613 mandamientos.

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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