
Algo para Pensar — Parasha Tetzave (lunes, 3 marzo 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shavua Tov Lekulam!
«Y mandarás (וְאַתָּה תְּצַוֶּה) a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas»(Éxodo 27:20).
Al Dios ordenar de forma enfática a Moisés hacer tareas que le corresponden a Aarón se generan una serie de interrogantes que debemos atender.
Esta parashá, que trata acerca del sacerdocio, su función y los procesos inaugurales, no contiene ni una sola mención del nombre de Moisés. Esta es, de hecho, la única Parashá en los últimos cuatro libros de la Torá que no menciona explícitamente a Moisés ni lo incluye como narrador. Lo más excepcional es la ausencia incluso de la fórmula: «Y Dios dijo a Moisés…»
Ba’al HaTurim* conecta esta ausencia del nombre de Moisés con la oferta que él le hizo a Dios: «¡Bórrame de tu libro que has escrito!» (32:32)
Esta sugerencia asume claramente la cronología midráshica que hemos discutido en el capítulo 7:
ANTES de que se dieran las instrucciones para el Mishkán, el pueblo pecó con el Becerro de Oro y Moisés se sintió impulsado a suplicar por su supervivencia ofreciendo su propia vida a cambio. Si el pueblo va a ser destruido, Moisés pide que se borre el registro de su nombre del libro de Dios.
Es en este texto donde Moisés es introducido a través de tres apariciones en un discurso enfáticamente dirigido a él: «Y en cuanto a ti…» La paradoja es convincente: la ausencia es a la vez notoria y problemática.
Otra forma de enfocar la paradoja es destacando que esta es la Parashá que casi siempre se lee durante la semana en la que ocurre la fecha tradicionalmente asociada con el nacimiento y muerte de Moisés: el séptimo de Adar.
La tensión que se establece entre ausencia y presencia se refleja en una dimensión litúrgica que desarrolla el misterio de una vida que terminó el mismo día en que comenzó.
El nacimiento y la muerte, el ganar y el perder, están figurados en la entonación tranquilizadora de «ve-atta» — «Y en cuanto a ti…» Las cantilaciones de la palabra «ve-atta», en los tres casos, implican una pausa (gershayim, pazer, revi’i) indicando un enfoque dramático en la presencia de Moisés, pero sin mencionar su nombre.
El comentario escrito por Moisés Alshekh** sugiere que la cantilación produce en Moisés tranquilidad en relación a su papel esencial, incluso en la cuestión del sacerdocio en un contexto donde su nombre está ausente y el nombre de Aarón domina. Finalmente, cabe destacar que el nombre de Aarón, de hecho, aparece siete veces en este pasaje (27:20-28:5)
Esta forma de Dios dirigirse a Moisés es muy inquietante porque revela un gran punto de tensión donde el enojo y amor por parte de Dios están manifestándose simultáneamente. Al final parece que el enojo prevaleció:
Moisés no será el Sumo Sacerdote y tampoco se le permitirá entrar a la Tierra Prometida.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)
Notas
*Jacob ben Asher (c. 1270-1340), también conocido como Ba’al ha-Turim y Yaakov ben haRosh, fue una influyente autoridad rabínica medieval. A menudo se le conoce como Ba’al ha-Turim («Autor de los Turim»), en honor a su obra principal, Arba’ah Turim («Cuatro columnas»).
** El lugar de nacimiento de Moisés Alshekh es Turquía. Más tarde se mudó a Safed, donde fue alumno de Joseph Karo. Estudió con el rabino Moisés Cordovero e Isaac Luria (El Arizal). Hayim Vital y Yom Tov Tzahalon fueron estudiantes de Alshekh.


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