
Algo para Pensar – Parasha Beshalach (domingo, 2 febrero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shavua Tov Lekulam!
Esta semana estudiamos Parashat Beshalach. Esta es la decimosexta porción semanal de la Torá en el ciclo judío anual de lectura de la Torá.
Porción de la Torá: Éxodo 13:17-17:16
Beshalach (“Cuando los soltó”) describe la división del Mar Rojo y la canción que cantan los israelitas al cruzarlo. En el desierto, Dios endulza el agua amarga, proporciona maná y codornices. La porción concluye contando la victoria de los israelitas contra un ataque de los amalecitas.
«Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto.» (Éxodo 13:17)
Una característica notable de la experiencia de liberación es la tonalidad negativa presente en la narración. En el momento de cruzar la frontera, podríamos haber imaginado una multitud dominada por la euforia, embriagada por la libertad.
En tantos relatos literarios donde se habla de atravesar fronteras hacia la libertad, incluso frente a situaciones peligrosas, una alegría simbólica y vertiginosa es la principal respuesta al llegar al “otro lado».
Sin embargo, en esta narración del Éxodo, encontramos una serie de declaraciones negativas muy llamativas. Por un lado, está la cocción de la “matzá”, el pan sin levadura, «Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos fuera los egipcios, no habían tenido tiempo ni para prepararse comida» (12:39).
Por otra parte, “Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, porque estaba cerca; “Y no prepararon ni víveres para el camino” (12:39). En otro lugar nos dice, «Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto» (13:17).
La primera de estas descripciones negativas la abordaremos más adelante. La segunda descripción, sin embargo, la ruta de viaje elegida por Dios para el pueblo liberado — o más bien, del «camino no tomado»– recibe prominencia al ser ubicada al comienzo de la Parashá.
Describir el proceso de pensamiento de Dios, por así decirlo, y revelar la alternativa rechazada, junto con una racionalización opaca de la ruta elegida, es ciertamente una estrategia narrativa poco común. ¿Con qué propósito u objetivo se nos entera acerca del camino que no se tomó? ¿Cómo debemos entender la explicación que Dios da acerca de su elección?
El comentario de Rashi parece aclarar la cuestión: «…porque estaba cerca»: y por tanto era fácil regresar a Egipto por el mismo camino.
«…cuando vean la batalla: Si hubieran viajado por la ruta directa, habrían regresado a Egipto. Incluso cuando Él los condujo por una ruta indirecta [me’ukam – un camino torcido y en zigzag], dijo: ‘Designemos un líder y volvamos a Egipto…’ (Núm. 14:4), ¡cuánto más si Él los hubiera guiado por una ruta directa [peshuta – una ruta simple y predecible]!
«para que no cambien de opinión»: Pensarán en el hecho de que han salido de Egipto y se propondrán regresar.
Rashi explica: la lógica del pensamiento de Dios tiene que ver con el deseo del pueblo de regresar a Egipto. Si el viaje de regreso es demasiado fácil (directo, recto), pensarán en el deseo prohibido y actuarán en consecuencia. De modo que Dios los conduce por un camino torcido, esperando que la complicación les impida tener pensamientos tan subversivos.
Al hacer esta admisión relacionada al cómo Dios está pensando, el lector aprende un hecho esencial: la importancia central que tiene el deseo del pueblo para regresar a Egipto, a pesar de estar viviendo la primera euforia de la libertad. ¡Apenas están saliendo y ya están pensando en regresar!
La oposición del camino no tomado (el camino «recto») a la ruta elegida (el camino «torcido») tiene su propia resonancia paradójica. Evidentemente, el camino recto es preferible al «torcido»; estratégica, física y éticamente. De hecho, el uso metafórico de estas expresiones – los caminos rectos y los torcidos – es algo común en los escritos de contenido ético.
Sin embargo, aquí la Torá destaca que Dios decidió no tomar la ruta obvia. En cambio, eligió una ruta dudosa y sin marcar, por razones relacionadas a un deseo reprimido. Hasta ahora no hemos tenido pruebas de tal deseo; es el Dios omnisciente quien primero habla de ello, como si esto hubiera sido algo evidente.
A través de este discurso de apertura en el momento de la redención, entendemos que los israelitas, incluso en este momento, se muestran ambivalentes sobre el movimiento hacia la libertad. Hay pensamientos potenciales sobre el Éxodo que están preparados para tomar en cuenta. Como prueba de esto,
Rashi señala los últimos momentos de regresión, cuando el pueblo planea explícitamente regresar a Egipto, incluso estando frente a la desventaja práctica de la estrategia de Dios: la ruta tortuosa y en zigzag. O sea, que aún Dios haciéndole el camino de retorno difícil, ellos como quiera lo consideraron.
En esta lectura, percibimos la fuerza de la decisión de Dios de que el pueblo no «pensará» en «regresar a Egipto.» Pero el problema, por supuesto, es que a pesar de todas las precauciones de Dios, la gente SÍ tiene estos pensamientos, no sólo en el caso de la narración de los espías, que Rashi cita, sino varias veces antes de esa narración.
De hecho, en esta misma parashá, antes de que tengamos tiempo para respirar, escuchamos a las personas expresar estos pensamientos varias veces. Dios, entonces, es representado cambiando el itinerario de viaje, para impedir lo que, de hecho, sucedió.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)


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