
Algo para Pensar — Parashá Nitzavim-Vayelej (jueves, 3 sept. 2026) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!
«…y te convirtieres a El Eterno tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces El Eterno hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido El Eterno tu Dios» (Deut. 30:2-3).
En años no bisiestos, la parashá Nitzavim, se une a la porción siguiente, Vayelej, formando un puente espiritual hacia los días más intensos del calendario: Rosh Hashaná y Yom Kipur.
En este umbral, la Torá nos invita a detenernos, a estar nitzavim — firmes, presentes, conscientes — frente a la posibilidad de transformación.
En la porción de Ki Tetzé exploramos uno de los pilares esenciales del trabajo espiritual: la teshuvá, el retorno, el arrepentimiento. Sin embargo, solemos reducir la teshuvá a un inventario de fallas personales: qué debemos cambiar, qué hábitos corregir, qué acciones reparar. Aunque este aspecto es crucial, grandes maestros jasídicos enseñan que no es suficiente.
El Rav Kalonymus Kalman HaLevi Epstein, el Maor VaShemesh, discípulo del rabino Elimelej de Lizhensk, revela una dimensión más profunda: si la teshuvá se centra únicamente en uno mismo, entonces no es teshuvá.
El verdadero retorno requiere transformar la manera cómo miramos a los demás. No basta con pulir nuestras acciones; debemos refinar nuestra percepción, nuestro juicio y nuestra relación con quienes nos rodean.
Muchos hemos hecho esfuerzos sinceros este año para corregir nuestras acciones negativas. Pero si somos honestos, sabemos que no podremos borrar completamente cada error, cada palabra dura, cada omisión. Y si aún cargamos con ese lastre, ¿cómo podremos recibir plenamente la abundancia que desciende en Rosh Hashaná? ¿Cómo superar toda la negatividad acumulada?
El Rav Brandwein enseñó un principio luminoso: HaShem tziljá. Así como una sombra imita cada movimiento, la forma como el Creador se relaciona con nosotros refleja exactamente el cómo nosotros nos relacionamos con los demás.
Si miramos con dureza, seremos mirados con dureza. Si juzgamos con severidad, seremos juzgados con severidad. Si damos espacio, recibiremos espacio.Durante Elul recitamos diariamente las oraciones de slijot, donde una de las cualidades del Creador es
: “pasa por alto la transgresión”, “ignora la negatividad.” Pero ¿cómo puede esto ser posible? ¿Cómo puede el Creador ignorar nuestras acciones negativas sin violar la ley universal de causa y efecto, fundamento de la Cábala, según la cual cada acción egoísta crea una fuerza negativa que debe manifestarse?
La respuesta es sorprendente y profundamente liberadora: en Rosh Hashaná, el Creador no nos juzga por nuestras acciones, sino por la realidad que hemos creado con nuestra conciencia.
Si hemos practicado ve’over al peshah — si hemos elegido no aferrarnos a la negatividad de los demás, si hemos sabido dejar pasar, perdonar, suavizar el juicio — entonces el Creador hace lo mismo con nosotros. Nuestra sombra se vuelve luz.
En estos días previos a Rosh Hashaná, la invitación no es solo a revisar nuestras acciones, sino a revisar nuestra «mirada.» Cada vez que elegimos ver lo mejor en otro, estamos escribiendo nuestro propio veredicto. Cada vez que dejamos pasar una ofensa, estamos abriendo un canal para que el Creador deje pasar la nuestra.
¿A quién debes mirar hoy con más compasión para que la puerta de la misericordia se abra y tú puedas pasar?
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)



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