
Algo para Pensar — Parashá Ki Tetzei(domingo,16 agosto 2026) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shavua Tov Lekulam!
Esta semana estudiamos Parashá Ki Tetzei. Esta es la 49.ª porción semanal de la Torá en el ciclo anual judío de lectura de la Torá.
Parashá: Deuteronomio 21:10-25:19
Ki Tetzei (“Cuando salgas”) contiene numerosas leyes, más que las que aparecen en cualquier otra porción de la Torá. Estas incluyen leyes sobre el trato a una mujer cautiva, la devolución de objetos perdidos, las mezclas prohibidas, la construcción de una cerca en el techo, la violación, las garantías y el salario de los trabajadores.
“Cuando salgas a la batalla… y veas entre los cautivos a una mujer hermosa y la desees… Cuando un hombre tenga dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida… Si un hombre tiene un hijo terco y rebelde…” (Deut. 21:10–18)
A veces, surge una inesperada resonancia entre pasajes bíblicos que nos recuerda que la Torá posee una arquitectura unificada, en la que un texto ilumina a otro y revela significados que permanecían en las sombras.
El inicio de Ki Tetzei es un ejemplo notable de esta dinámica: tres leyes que, a simple vista, parecen no tener relación, pero que la tradición rabínica entrelaza hábilmente en un único relato moral y psicológico.
La parashá abre con la escena del soldado que, en medio de la guerra, se siente atraído por una mujer tomada cautiva. La Torá no prohíbe la unión, pero la somete a un proceso que persigue enfríar la pasión y revelar la realidad: la mujer debe ser llevada al hogar, llorar a su familia durante treinta días, afeitar su cabeza y dejar crecer sus uñas. Solo después de ese tiempo, si el deseo persiste, entonces el hombre puede convertirla y casarse con ella.
La intención es clara: obligar al soldado a mirar más allá del impulso inicial, a enfrentar la humanidad y el dolor de la mujer, y a preguntarse si su deseo es auténtico o solo fruto o el producto de su líbida pasión.
En un segundo escenario se presenta a la esposa amada y la esposa odiada. Sirviendo este para ilustrar lo que puede suceder cuando la pasión se vuelve resentimiento.
Si el primogénito en este tipo de relación es hijo de la esposa menos querida, el padre tiene prohibido desplazarlo en favor del hijo de la esposa amada. La ley protege al hijo del rechazo y de la injusticia que nace de un amor que era sólo un espejismo, y como tal, llega el momento cuando desaparece.
En la tercera sección se habla del hijo rebelde que nace y se cría en un hogar fracturado. Se alude al ben sorer u’moré, el hijo terco, glotón y borracho, que desobedece a sus padres hasta el punto cuando debe ser llevado ante el tribunal. Su conducta rebelde extrema es presentada como el desenlace de una historia familiar que se ha ido descomponiendo.
Rashi, genialmente plantea una narrativa psicológica que une las tres leyes.
Citando el Midrash, revela el hilo que conecta estos episodios:
La secuencia es casi una parábola:
• Primero, un deseo impulsivo hacia una mujer inapropiada.
• Luego, el enfriamiento del deseo y el surgimiento del resentimiento.
• Finalmente, un hijo que crece en un ambiente de rechazo y termina encarnando la rebeldía que la Torá describe.
De esta manera, Rashi no solo explica la yuxtaposición legal; también describe la anatomía de una familia disfuncional.
¿Acaso no estás escuchando un eco de la vida de nuestro patriarca Jacob?
Más allá de la psicología, esta cadena de textos resuena profundamente con la historia de Jacob: su amor preferencial por Raquel, la tensión con Lea, la rivalidad entre los hijos, los celos, los favoritismos y las heridas que marcaron a las tribus de Israel.
La Torá, al colocar estas leyes juntas, parece invitarnos a releer Génesis con nuevos ojos y a reconocer cómo decisiones impulsivas, amores desbalanceados y resentimientos no resueltos pueden moldear generaciones enteras.
De estas conexiones — entre ley y narrativa, entre psicología y genealogía — hablaremos en las próximas reflexiones de esta semana.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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