
Algo para Pensar — Parashá Devarim (martes, 14 julio 2026) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!“
«Y ustedes se acercaron a mí todos juntos y dijeron: ‘Enviemos hombres delante de nosotros para que exploren la tierra y nos informen del camino por el cual debemos subir y de las ciudades a las que llegaremos’” (Devarim 1:22).
En Deuteronomio, Moshé repasa muchas de las leyes ya entregadas y revive episodios claves de la travesía israelita bajo su liderazgo. Todo el libro funciona casi como su propia lectura — o incluso reinterpretación — de los acontecimientos fundamentales que marcaron los primeros pasos de nuestro pueblo.
En este pasaje, Moshé vuelve a narrar la historia de los exploradores, pero lo hace desde SU punto de vista, comenzando con la petición del pueblo de enviar emisarios que reconocieran la tierra.
Lo llamativo es que Moshé inserta aquí su propio fracaso para entrar en la Tierra Prometida, presentándolo como parte del castigo colectivo impuesto a la generación del desierto por el pecado de los exploradores. Afirma que Dios le negó la entrada “por culpa de ustedes”, ya que el resto del pueblo también quedaría excluido.
Pero esta afirmación no encaja del todo.
Apenas unos capítulos antes, en el libro de Bamidbar, Dios declara explícitamente que Moshé y Aharón no podrán entrar a la tierra “porque no creísteis en mí para santificarme ante los ojos de los hijos de Israel; por lo tanto, no introduciréis a esta congregación en la tierra que les he dado” (Números 20:12).
El motivo es claro: ambos líderes perdieron la paciencia ante las quejas por la falta de agua, llamaron “rebeldes” al pueblo, y en lugar de hablar a la roca como se les ordenó, Moshé la golpeó.La voz de Moshé nos recuerda que cada uno lleva su propia versión de la historia, y que a veces reinterpretamos el pasado para darle sentido a nuestras heridas.
Hoy, la invitación es a mirar con honestidad nuestras narraciones internas: ¿dónde responsabilizamos a otros por caminos que también fueron moldeados por nuestras decisiones?
Que este texto nos impulse a asumir nuestra parte con humildad, reconociendo nuestras fallas sin miedo mientras continuamos nuestro camino con la valentía de quien sabe que la verdad — aunque duela — siempre libera.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)



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