
Algo para Pensar — Parashá Devarim (lunes, 13 julio 2026) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shavua Tov Lekulam!
“¿Cómo llevaré (איכה) yo solo vuestras molestias, vuestras cargas y vuestros pleitos?” (Devarim 1:12)
La parashá Devarim, que abre el quinto libro del Jumash, siempre se lee en el Shabat previo a Tishá B’Av, el día de ayuno que recuerda la destrucción de los dos Templos.
Por eso, esta sección inicial y el ayuno de Tishá B’Av permanecen unidos de manera inseparable, encontrándose año tras año.
El texto comienza con Moshé hablando a todo Israel a orillas del Jordán. Se nos indica con precisión el momento de este discurso — el primer día del undécimo mes del año cuarenta desde la salida de Egipto — y también el lugar exacto donde pronuncia este “canto del cisne”, su despedida final.
Moshé recuerda entonces las palabras que Dios pronunció en Horeb, señalando el camino hacia la Tierra Prometida y los límites de esa tierra: “He aquí, he puesto la tierra ante vosotros. Entrad y tomad posesión de la tierra que el Eterno juró dar a vuestros padres, Abraham, Itzjak y Yaakov, y a su descendencia después de ellos” (1:8).
Sin embargo, tras esta introducción sobre la posesión de la tierra, el texto cambia de tema de manera abrupta. Moshé se lamenta de que “no puede cargar [al pueblo] solo” (1:9) y pasa a hablar del nombramiento de jueces y de la centralidad de la justicia:
“Juzgad con rectitud entre un hombre y su hermano, y el extranjero que está con él. No mostréis favoritismo; escuchad por igual al pequeño y al grande; no temáis a ningún hombre, porque el juicio pertenece a Dios” (1:9–17).
Luego, con la misma brusquedad, el texto regresa al tema de la tierra. Los versículos 19 y 20 retoman la ruta en el desierto después de salir de Horeb, y el versículo siguiente repite, casi palabra por palabra, lo dicho trece versículos antes: “He aquí, el Eterno tu Dios ha puesto la tierra delante de ti; sube y tómala en posesión” (1:21).
¿Por qué esta inserción aparentemente desconectada sobre la justicia en medio de dos pasajes dedicados a la conquista de la tierra de Israel?
Además, el pasaje que trata sobre la necesidad de jueces justos contiene la misma palabra — eikha, איכה — que abre el Rollo de las Lamentaciones. Y según la antigua costumbre, al leer este versículo (Devarim 1:12) se entona con la melodía propia de Tishá B’Av, evocando inmediatamente la atmósfera de duelo.
¿Qué nos quiere enseñar al hacer esta vinculación?
La pregunta de Moshé — «איכה, ¿cómo podré cargar yo solo con ustedes?”— resuena cada año en la víspera de Tishá B’Av. No es solo un lamento histórico; es un espejo espiritual.
La destrucción del Templo no comenzó con ejércitos extranjeros, sino con la incapacidad interna de sostenernos unos a otros, de ejercer justicia, de escuchar al pequeño y al grande por igual.
La Torá nos recuerda que no hay tierra prometida sin justicia, y no hay reconstrucción sin responsabilidad mutua.
En cada generación, Dios vuelve a poner la tierra — y el futuro — delante de nosotros. La pregunta es si responderemos como Moshé teme o como la Torá espera.
Que este año, al escuchar el eikha, no solo recordemos la caída, sino que asumamos la tarea de levantar al otro, de juzgar con rectitud, de aliviar cargas en lugar de aumentarlas. Solo así podremos transformar el lamento en consuelo y convertir nuestras propias ruinas en un nuevo comienzo.
Esto es, Algo para Pensar (drigs. CEJSPR)


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