¿Están los judíos destinados a ser una nación que vive aislada?
Por Jeremy Rosen
Hay dos pasajes de la Torá que nosotros, en la Diáspora, leeremos este Shabat
El primero fue la crisis iniciada por los informes de los doce exploradores enviados a Israel para preparar la invasión. Los informes de diez fueron desalentadores (solo Josué y Kalev se mostraron optimistas). Como resultado, cundió el pánico, se perdió la confianza y se exigió el regreso a Egipto. El castigo fue que tendrían que esperar cuarenta años para entrar en la tierra de Israel.
La Torá luego avanza cuarenta años, hasta los preparativos de Moisés para invadir la tierra de Canaán, y los cananeos (y algunos dicen que también los amalecitas) atacaron a los israelitas. Solo que esta vez los israelitas contraatacaron y los derrotaron en el mismo lugar de Jorma (Números 21:3), donde habían sido derrotados anteriormente.
¿Fue una coincidencia la ubicación de ambos eventos? Creo que el mensaje es claro: podemos sufrir reveses en la vida y en la historia. Sin embargo, si nos mantenemos firmes y perseveramos, aunque lleve tiempo, podemos tener éxito.
En la segunda parashá, Balak, Israel es descrito como una nación que habita sola. Esto debe entenderse como que no solo estamos solos, sino que somos únicos. Esto no significa que seamos inherentemente mejores, sino que tenemos una misión única: no la de convertir a todos los demás, sino la de permanecer fieles a nosotros mismos.
En los últimos años, se ha puesto de moda en ciertos círculos interpretar estas palabras de manera diferente, enfatizando el significado de singularidad y reemplazando la idea de soledad. Creo que esto no es más que una apología. En el mundo en que vivimos actualmente, es indudable que estamos solos. Pero esto es algo que debemos aceptar y no intentar minimizar ni eludir.
Cuando Balaam dice que somos una nación que habita (y habitará) sola, claramente quiere decir que hay algo que nos diferencia y nos aísla. Hacia el final de la Torá, en los últimos discursos y poemas de Moisés, se utiliza dos veces: primero para afirmar que existimos solos y luego que Dios nos guía, siendo nosotros solos, para ser un pueblo especial. Ese camino aún continúa.
El autor es escritor y rabino, y reside actualmente en Nueva York.
Traducción: drigs, CEJSPR


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