Algo para Pensar — Parashá Jucat-Balak(miércoles, 24 junio  2026) Tiempo de lectura: 3 minutos 


¡Shalom, Shalom Lekulam!

“El Eterno habló a Moisés y a Aarón, diciendo: Esta es la ordenanza (חֻקַּת) de la Ley que el Eterno ha prescrito…” (Números 19:1–2).

De manera general, las 613 mitzvot de la Torá se agrupan en tres grandes categorías:

(a) Mishpatim (“juicios”)

El Talmud explica que son leyes que la mente humana podría haber deducido por sí sola, incluso sin revelación. Ejemplos clásicos son las prohibiciones de matar o robar, o el deber de honrar a los padres.

(b) Eidot (“testimonios”)

Son preceptos cuyo propósito es comprensible, aunque probablemente no los hubiéramos formulado por iniciativa propia. En esta categoría se encuentran el Shabat, las festividades, los tefilín, entre otros.

(c) Jukim (“decretos”)

Son mitzvot que trascienden la lógica humana. Un ejemplo destacado son las leyes de pureza e impureza ritual.

Lo particular de estos decretos no es solo que no puedan explicarse racionalmente, sino que rompen con la estructura de prioridades que caracteriza tanto a los mishpatim como a los eidot.

Por ejemplo, cuando una persona entra en contacto con una fuente de impureza ritual, se vuelve impura sin importar si el contacto fue intencional, accidental o incluso forzado. Tampoco importa el tipo de contacto: el mismo nivel de impureza surge si apenas roza el objeto con una uña o si lo ingiere.

En otras palabras, chok** introduce un ámbito absoluto en la vida: un espacio donde no existen grados, jerarquías ni distinciones entre lo mayor y lo menor. Nos conecta con una dimensión en la que la existencia no se divide en medios y en fines, sino que se vive como una expresión total de la voluntad del Creador.

En realidad, toda mitzvá es, en esencia, un chok, una manifestación pura de la voluntad divina. La diferencia es que muchas vienen “vestidas” con explicaciones o racionalidades que permiten integrarlas en nuestra vida de forma ordenada y estructurada.

Pero hay mitzvot que llegan sin esos ropajes, sin nada que atenúe, mida o clasifique su naturaleza divina.

Los humanos necesitamos estructura y prioridades; es la forma en que podemos construir una vida funcional. Pero también necesitamos momentos, actos y experiencias que nos conecten con la unidad profunda que subyace a toda la existencia.

De tanto en tanto, necesitamos entrar a un espacio donde podamos percibir que, en última instancia, cada acción y cada esfuerzo poseen la misma importancia esencial.

Y esto sucede cuando no entendemos….

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

Notas

** Un chok es un decreto divino cuyo motivo último no es accesible al entendimiento humano, aunque los sabios a menudo ofrecen interpretaciones espirituales o simbólicas. Representa el aspecto de la Torá que trasciende la razón, invitando al judío a una relación de obediencia, humildad y confianza en Dios.

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