Algo para Pensar — Parashá Koraj (domingo, 14 junio  2026) Tiempo de lectura: 3 minutos)


¡Shavua Tov Lekulam!


Esta semana estudiamos Parashat Koraj. Esta es la 38.ª porción semanal de la Torá en el ciclo anual judío de lectura de la Torá.

Parashat Koraj: Números 16:1– 18:32


Parashat Koraj relata la rebelión de Koraj (primo de Moisés y Aarón), Datán, Abiram y 250 de sus seguidores. Algunos rebeldes son tragados por la tierra, mientras unos son consumidos por el fuego de Dios y otros mueren en una plaga. La porción termina describiendo las ofrendas entregadas a los sacerdotes y levitas.

“Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente, y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre” (Números 16:1–2).


Esta parashá narra la rebelión encabezada por Koraj contra la autoridad de Moshé Rabenu. Koraj acusó a Moshé de haberse autoproclamado líder del pueblo por ambición personal y de haber designado a su hermano Aarón como Sumo Sacerdote por puro favoritismo.


Además, Koraj se sintió agraviado por el nombramiento de su primo Elizafán como jefe de la tribu de Leví, un cargo que él consideraba merecer. Con el tiempo, logró reunir un grupo significativo de seguidores y organizó un levantamiento contra Moshé. La respuesta divina fue inmediata: la tierra se abrió y tragó a Koraj junto con quienes lo apoyaron.


El Rambam, al comentar los primeros versículos de esta sección, plantea una pregunta sencilla pero profunda: ¿por qué Koraj esperó hasta este momento para iniciar su revuelta? Las decisiones que él cuestionaba habían ocurrido mucho antes. ¿Por qué no protestó entonces? ¿Qué lo llevó a manifestar su oposición justo ahora?


El Rambam explica que Koraj, hábil y calculador, aguardó hasta que la reputación de Moshé comenzara a debilitarse. Si hubiera intentado rebelarse antes, nadie lo habría respaldado. 


Moshé había guiado al pueblo con milagros, les había provisto maná y agua en el desierto, y tras el pecado del becerro de oro había intercedido por ellos, logrando que Dios los perdonara. En ese contexto, cualquier crítica contra Moshé habría sido rechazada de inmediato.


Pero la situación cambió después del episodio de los espías, relatado en la parashá anterior. La confianza del pueblo en Moshé se resquebrajó, y fue entonces cuando Koraj vio la oportunidad perfecta (oportunismo) para atacar su liderazgo.


Mañana continuaremos analizando lo que ocurrió después.


Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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