
Algo para Pensar — Parashá Eikev (domingo, 26 julio 2026) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shavua Tov Lekulam!
Esta semana estudiamos Parashá Eikev. Esta es la 46.ª porción semanal de la Torá en el ciclo anual judío de lectura de la Torá.
Porción de la Torá: Deuteronomio 7:12-11:25
En Eikev (“Como resultado”), Moisés relata los acontecimientos ocurridos en el desierto, incluyendo el maná, el becerro de oro y la muerte de Aarón. Moisés describe las bendiciones que Dios otorgará a los israelitas si observan su ley y los castigos que les esperan si la desobedecen.
«A El Eterno tu Dios temerás, a él solo servirás, a él seguirás, y por su nombre jurarás» (Deut. 10:20). (אֶת־יְהוָ֧ה אֱלֹהֶ֛יךָ תִּירָ֖א Et Adonai Eloheja tir’á)
La parashá Eikev introduce este mandato con las palabras: “אֶת־יְהוָ֧ה אֱלֹהֶ֛יךָ תִּירָ֖א — Et Adonai Eloheja tir’á”, estableciendo la mitzvá de Yir’at Hashem, la obligación de vivir con una profunda conciencia de reverencia y temor ante el Todopoderoso.
El Talmud relata la enseñanza de Shimon Ha’amsoni, quien desarrolló lo que se conoce como la “teoría Et”. Según esta interpretación, cada vez que la Torá utiliza la palabra “Et” (אֶת), está insinuando que el versículo incluye algo adicional a lo mencionado explícitamente.
Por ejemplo, en el primer versículo de la Torá —“Et HaShamayim Ve’et HaAretz”— Shimon Ha’amsoni explicaba que el término “Et” amplía la creación para incluir también las estrellas.
Del mismo modo, en el mandamiento “Kabed et Avija ve’et Imeja”, la palabra “Et” enseña que el deber de honrar se extiende también al hermano mayor.
Shimon Ha’amsoni aplicó esta regla a cada aparición de “Et” en la Torá, encontrando en cada caso un elemento adicional que la palabra venía a incluir.
Sin embargo, cuando llegó al versículo “Et Hashem Eloheja tir’a”, se detuvo. ¿Qué otra «cosa» podría añadirse junto a Dios? ¿A quién más podría la Torá exigir que temiéramos como tememos al Creador?
Incapaz de aceptar que el temor reverencial pudiera dirigirse a algo o alguien distinto de Dios, concluyó que su teoría debía ser abandonada. Con humildad, pidió que así como había sido recompensado por su esfuerzo, también lo fuera por su honestidad al retractarse.
La Guemará relata que la “teoría Et” quedó descartada… hasta que llegó Rabí Akiva, quien la rehabilitó.
Él enseñó que en este versículo, la palabra “Et” incluye a los eruditos de la Torá, hacia quienes también se debe sentir reverencia, pues su grandeza espiritual refleja la luz de la Torá.
¿Cómo llegó Rabí Akiva a esta conclusión?
La respuesta está en la conducta misma de Shimon Ha’amsoni. Su disposición a renunciar al trabajo de toda una vida — años de estudio, creatividad y esfuerzo — por fidelidad a la verdad, revelaba un nivel extraordinario de integridad.
Mientras muchos pensadores se aferran a sus teorías incluso cuando son refutadas, Ha’amsoni tuvo la valentía de reconocer sus límites y retirarse.
Rabí Akiva vio en esta humildad y honestidad una grandeza tan elevada que la consideró digna de ser incluida en el versículo “Et Hashem Elokeja tir’a”.
Así, este mandamiento no solo exige reverencia hacia Dios, sino también hacia los sabios cuya vida encarnan la verdad, la humildad y la integridad que la Torá valora.
Si la Torá nos ordena temer a Dios y seguirlo, y al mismo tiempo nos enseña a honrar a quienes viven con integridad y humildad, entonces el camino está claro: la verdadera grandeza nace de la honestidad espiritual.
¿Te atreves a vivir con esa misma transparencia, a reconocer tus límites, a corregir tu rumbo cuando sea necesario?
Recuerda: quien camina con humildad se acerca más a Dios, y quien se acerca a Dios ilumina a los demás.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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