Algo para Pensar –– Parasha Emor (lunes, 27 abril 2026) Tiempo de lectura: 3 minutos)

¡Shavua Tov Lekulam!

Shaúl recurre a un método prohibido para comunicarse con los muertos, transgrediendo abiertamente la ley de la Torá.

El verso “El Eterno dijo a Moisés: Habla a los sacerdotes, hijos de Aarón, y diles que no se contaminen por un muerto en sus pueblos” (Levítico 21:1) introduce una de las características esenciales del linaje sacerdotal: los kohanim tienen prohibido entrar en contacto con cadáveres.

Para quienes han crecido dentro de la tradición judía, esta norma se percibe como algo natural. Pero si la observamos desde cero, surge la pregunta: ¿por qué un kohen no debería relacionarse con la muerte?

Si el contacto con un difunto fuera intrínsecamente negativo, parecería lógico que estuviera prohibido para todo Israel. ¿Qué distingue entonces al kohen para que esta restricción le aplique de manera particular?

La clave aparece en el versículo inmediatamente anterior, al cierre de la parashá Kedoshim:

“Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos.” (Levítico 20:27)

Esta es la tercera vez en Kedoshim que se repite esta prohibición, y aquí funciona como conclusión. El contraste con los primeros versículos de Emor, donde se instruye específicamente a los kohanim sobre un tema estrechamente vinculado, es evidente. La diferencia se vuelve aún más clara cuando entendemos qué implicaban las prácticas de ov y yidoni.

En Devarim, estas prohibiciones vuelven a aparecer:

“Cuando llegues a la tierra que Dios, tu Señor, te da, no adoptes las prácticas abominables de esas naciones. No se halle en ti quien practique ov o yidoni, ni quien intente comunicarse con los muertos.” (Devarim 18:9-11)

Del contexto se desprende que ov y yidoni eran formas de brujería destinadas a establecer contacto con los difuntos. La Guemará explica que el rito de ov incluía el uso de un cráneo humano:

“Ba’al ov designa tanto a quien invoca a los muertos mediante adivinación como a quien consulta una calavera.” (Sanhedrín 65b)

El rey Shaúl recurrió precisamente a este tipo de práctica cuando intentó comunicarse con el profeta Shmuel tras su muerte:

“Samuel había muerto, y todo Israel lo había lamentado y sepultado en Ramá, su ciudad. Y Saúl había expulsado de la tierra a los encantadores y adivinos.” (1 Samuel 28:3)

Poco después, ante la inminente guerra contra los filisteos y sin la guía de Shmuel, Shaúl se encontró sin dirección. Al no recibir respuesta divina, desesperó y decidió consultar a la médium de Endor (1 Samuel 28:6-17). 

Este episodio extraordinario se convierte en un ejemplo paradigmático de la búsqueda prohibida de respuestas en lo oculto.

El pasaje de Devarim citado concluye con una advertencia más amplia:

“No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque todo el que hace estas cosas es abominación para Dios, y por estas abominaciones el Eterno expulsa a esas naciones delante de ti. Perfecto (tamim) serás con el Eterno tu Dios.” (Devarim 18:9-13)

El texto contrapone estas prácticas a la cualidad de ser tamim: íntegro, completo, en unidad con Dios. Aunque tam puede asociarse a inocencia o simplicidad —a veces con matices negativos— aquí señala una relación de confianza total con el Creador.

Dios invita al ser humano a apoyarse en Él, a vivir en claridad y confianza, en lugar de caer en la confusión, el temor o la ansiedad que llevan a buscar respuestas en lo oculto. Shaúl encarna el extremo opuesto: la desesperación que surge cuando la fe se debilita.

En contraste, quien deposita su confianza plena en Dios alcanza una elevación espiritual y una serenidad interior que lo alejan de toda necesidad de manipular lo invisible.

Esta reflexión continuará mañana, cuando profundicemos en la razón por la cual los kohanim no pueden entrar en contacto con los muertos.

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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