Algo para Pensar — Parasha Beshalaj (domingo, 25 enero 2026) Tiempo de lectura: 3 minutos


Esta semana estamos estudiando Parasha Beshalaj. Esta es la decimosexta porción semanal de la Torá en el ciclo anual judío de lectura de la Torá.

Porción: Éxodo 13:17-17:16


Beshalaj (“Cuando Él Soltó”) describe la división del Mar Rojo y el cántico que entonan los israelitas al cruzarlo. En el desierto, Dios endulza el agua amarga y les provee maná y codornices. La porción termina relatando la victoria de los israelitas contra un ataque de los amalecitas. 


«Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros» (Éxodo 13:19).

En la Parashá Beshalaj, la Torá relata que, al salir de Egipto, Moshé se encargó personalmente de llevar los restos de Yosef. 

Antes de morir, Yosef había pedido a sus hermanos que le prometieran trasladar sus huesos a la tierra de Israel para ser enterrado allí. Durante el Éxodo, Moshé asume esa responsabilidad y cumple el compromiso que las generaciones anteriores habían hecho.

Una explicación señala que Moshé actuó con gran sabiduría al dedicarse a esta mitzvá — rescatar los restos de Yosef — en lugar de participar en lo que el resto del pueblo estaba haciendo: recoger las riquezas de los egipcios. 

Dios había ordenado a los israelitas tomar consigo los bienes de Egipto antes de partir, pero Moshé eligió enfocarse en algo distinto. 

Las posesiones materiales, por valiosas que parezcan, solo acompañan a una persona mientras vive; en cambio, las mitzvot permanecen con ella para siempre, incluso después de dejar este mundo.

El Jafetz Jaim ilustró esta idea con una parábola muy conocida. Un hombre viajó lejos de su hogar para ganar dinero y llegó a una isla donde encontró diamantes y piedras preciosas tirados por todas partes. Entusiasmado, comenzó a llenar sus bolsillos, hasta que los habitantes del lugar le explicaron que allí los diamantes eran tan comunes que prácticamente no valían nada. Lo verdaderamente valioso en esa isla era la cera, un recurso escaso. Entonces, el hombre abandonó las joyas y se dedicó a comerciar cera, acumulando grandes cantidades y convirtiéndose en un comerciante respetado y exitoso.

Cuando decidió volver a casa, cargó un barco entero con cajas de cera. Pero al llegar, su familia quedó desconcertada: aquello que él consideraba un tesoro no tenía ningún valor en su ciudad. 

Solo entonces comprendió que había pasado años reuniendo algo que, fuera de aquella isla, no servía para nada, mientras había ignorado las piedras preciosas que sí tenían verdadero valor en su hogar.

Del mismo modo — explica el Jafetz Jaim — llegamos a este mundo rodeados de oportunidades para adquirir mitzvot, que son como joyas de valor incalculable. Sin embargo, durante nuestra vida, solemos confundir lo que realmente importa, y dedicamos nuestras energías a acumular bienes y honores que solo tienen relevancia en este mundo, pero que no nos acompañarán al siguiente.

Por eso la Torá enfatiza que «Moshé tomó consigo los huesos de Yosef.» En vez de invertir su tiempo en reunir riquezas egipcias, eligió algo que tendría un valor eterno. 

La enseñanza es clara: nosotros también debemos aprender a orientar nuestros esfuerzos hacia aquello que perdura, en lugar de perseguir ganancias pasajeras que se desvanecen con el tiempo.

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

4 responses to “Algo para Pensar — Parasha Beshalaj (domingo, 25 enero 2026)”

  1. «Dios había ordenado a los israelitas tomar consigo los bienes de Egipto antes de partir, pero Moshé eligió enfocarse en algo distinto.»

    Me gustaría añadir una teoría diferente:

    No está claro que Hashem ordenara a los israelitas que recolectaran plata, oro y ropa de los egipcios. Shemot 12:35 dice que los israelitas cumplieron la palabra de Moisés. Moisés les dijo a los israelitas esclavizados que pidieran ‘instrumentos’ (כלים) de plata y oro, así como prendas de vestir. Debían solicitar estas cosas a los egipcios, no robarlas. Los egipcios voluntariamente entregaron sus bienes a los israelitas. Después de la Plaga de los Primogénitos, después de todas las plagas, creo que los egipcios respetaron los deseos de los israelitas porque temían no hacerlo. Los egipcios voluntariamente les dieron a los israelitas lo que pidieron.

    Tu pregunta es: «¿Por qué Moisés no recogió plata y oro para sí mismo?». Mi pregunta es: «¿Por qué Moisés les dijo a los israelitas que pidieran estas cosas a los egipcios?». Para responder a mi pregunta, una posible explicación sería que Moisés quería darle al pueblo egipcio la oportunidad de redimirse tras tantos años de cumplir las órdenes del faraón. Otra razón era la siguiente: Moisés creía que, tras haber trabajado para los egipcios durante casi 170 años como esclavos, sin paga, los israelitas tenían derecho a pedir una compensación.

    Para responder a tu pregunta, podría ser que, dado que Moisés tenía la tarea de hablar con el faraón, sería inapropiado, tanto para los israelitas como para los egipcios, que Moisés se acercara a un egipcio común y corriente para pedirle plata, oro y ropa. Además, Moisés nunca había sido esclavo, por lo que no tenía derecho a pedirle una compensación a un egipcio.

    Kol Tuv

    Me gusta

    1. ¡Erev Tov Jerry!

      Aprecio mucho la profundidad de tu planteamiento y la sensibilidad con la que abordas el texto. Sin embargo, me parece que algunos puntos pueden entenderse de otra manera si consideramos el conjunto del relato bíblico y la tradición interpretativa.

      Primero, aunque Shemot 12:35 menciona explícitamente que los israelitas actuaron “según la palabra de Moshé”, esto no necesariamente excluye un mandato previo de Hashem. En Shemot 3:21–22 y nuevamente en 11:2, Hashem instruye a Moshé a decirle al pueblo que pidan objetos de plata y oro. Es decir, la iniciativa no surge únicamente de Moshé; él está transmitiendo una orden divina. La Torá presenta estos pasajes como parte del plan de redención, no como una decisión autónoma del líder.

      Segundo, la idea de que los egipcios entregaron los objetos “voluntariamente” es cierta en el sentido literal, pero el texto también subraya que Hashem otorgó gracia al pueblo ante los ojos de los egipcios. Esto sugiere que la entrega no fue simplemente un gesto humano de buena voluntad, sino parte de un proceso más amplio en el que la justicia divina se manifiesta a través de la historia. No es solo un acto de reparación social, sino un componente de la narrativa teológica del Éxodo.

      En cuanto a porqué Moshé no pidió nada para sí mismo, tu explicación es elegante, pero también puede considerarse que Moshé, como líder y profeta, estaba cumpliendo un rol distinto. Su misión no era beneficiarse personalmente, sino ejecutar la voluntad divina y preparar al pueblo para su salida. El Midrash incluso enfatiza que Moshé estaba ocupado con la mitzvá de recoger los restos de Yosef, lo cual refuerza la idea de que su atención estaba en responsabilidades espirituales y nacionales, no materiales.

      Finalmente, la noción de que Moshé buscaba ofrecer a los egipcios una oportunidad de redención es hermosa, pero el texto no lo sugiere explícitamente. Más bien, la Torá presenta el acto como una forma de justicia histórica: después de generaciones de esclavitud, los israelitas salen “con gran riqueza”, tal como fue prometido a Avraham. No es tanto un gesto pedagógico hacia Egipto como el cumplimiento de una palabra divina.

      En resumen, tu lectura aporta matices valiosos, pero también existe una interpretación sólida —tanto textual como tradicional— que entiende estas acciones como parte de un mandato divino y de un proceso de justicia histórica más que como una iniciativa personal de Moshé. De paso te comento, ¡estoy disfrutando mucho estos intercambios! ¡Toda raba!

      Me gusta

      1. Hola Rav Ismae;

        En el ámbito académico, solemos conformarnos con una sola solución a un problema. El estudio de la Torá es diferente.

        En el estudio de la Torá, un problema puede tener múltiples soluciones, y una sola solución podría potencialmente resolver muchos problemas. Nos apoyamos en gran medida en las autoridades —eruditos de la Torá— para ayudarnos a comprenderla. Aumentamos nuestra comprensión al profundizar en los argumentos e interpretaciones de varios eruditos. Obtenemos una perspectiva aún mayor al poner a prueba nuestras propias interpretaciones.

        Al adentrarnos en la Torá, ya existen cuatro niveles de comprensión para elegir. A mí me gusta Peshat, y a ti te gusta Derasha. Aunque parezca que estamos en desacuerdo en algo, en realidad ambos llegamos a la misma conclusión, solo que a diferentes niveles. Te mostraré:

        Sobre la cuestión de si Hashem emitió o no un mandamiento para que los israelitas pidieran oro y plata a los egipcios, eruditos de la Torá como Rashi parecen discrepar contigo a nivel de Peshat. En cuanto al Derash, están de acuerdo contigo, y yo también.

        No pude verlo como un mandamiento debido al lenguaje de la Torá. Normalmente, cuando Hashem emite un mandamiento, la Torá dice: «Hashem habló a Moisés y le dijo: ‘Habla al pueblo y diles… esta es la ley’». Mientras estuvieron en Egipto, no creo que Hashem diera mandamientos para que los israelitas obedecieran. Solo cuando se preparaban para partir, Hashem les ordenó hacer sacrificios y hornear pan sin levadura. Antes de eso, no creo que hubiera ninguna orden directa de Hashem.

        RE: Shemot 3:19-22 y Shemot 11:2: En ambos pasajes, Hashem le dice a Moisés que los israelitas pedirán a sus vecinos egipcios utensilios de plata y oro. En ambos pasajes no está escrito como una orden.

        Veamos cómo se planteó el tema. Primero, en Shemot 3:19-22, en el lugar de la zarza ardiente, Hashem instruyó a Moisés sobre cómo hablar con la gente al llegar a Egipto. En esta conversación, Hashem describió lo que sucedería después de que Moisés y los ancianos hablaran con el Faraón. Hashem dijo que el Faraón se negaría a dejar que los israelitas salieran de Egipto hasta que Hashem castigara a Egipto con terribles eventos (plagas). Entonces, el Faraón enviaría al pueblo de Israel. Hashem haría que el pueblo egipcio viera con buenos ojos a los israelitas, y el pueblo de Israel no se iría con las manos vacías. Para Moisés, esto era un anticipo de lo que sucedería en Egipto. Le dio a Moisés algo que esperar, pero no fue una orden.

        En Shemot 11:1-2, Hashem estaba preparando a Moisés para la última plaga. Tras la muerte de los primogénitos, el Faraón expulsaría a los israelitas de Egipto. Entonces Hashem le dijo a Moisés: «Por favor, habla (דבר-נא) al pueblo para que cada hombre y cada mujer pida a su vecino oro y plata». Esto no es una orden, sino una petición. Hashem ya le había dado a Moisés una imagen de lo que sucedería (Shemot 3:19-22). Ahora le pide a Moisés que ayude a lograrlo. Moisés no les ordena a los israelitas que consigan el oro y la plata. Eso no sería una mitzvá. En cambio, Moisés habla con los hombres y mujeres y los anima a pedir oro y plata a sus vecinos. De esta manera, no se les exige nada a nadie.

        Es muy posible que Moisés le dijera al pueblo que Hashem quería que tuvieran el oro y la plata de sus vecinos, pero no era un mandamiento. La pregunta es: «¿Por qué Hashem quería que los israelitas tuvieran el oro y la plata de sus vecinos?». Respondiste a esta pregunta así: «los israelitas salen “con gran riqueza”, tal como fue prometido a Abraham». Hashem le hizo a Abraham una promesa de dos partes: 1. que su pueblo sería oprimido, y 2. que su pueblo saldría del cautiverio con grandes riquezas (Bereshit 15:14-15). Según Rashi, el alma de Abraham se sentiría afligida si Hashem cumplía solo la primera mitad de la promesa, y no la segunda.

        Sostengo que Moisés ayudó a Hashem a cumplir su promesa a Abraham al animar a los israelitas a pedir oro y plata a sus vecinos. Moisés también ayudó a los israelitas a cumplir su promesa a José, llevándose sus restos. Además, como dices, al asumir como misión recuperar los restos de José mientras otros se adueñaban de riquezas, Moisés demostró que la riqueza material no era tan relevante para él como el crecimiento espiritual. Pero esto te plantea una pregunta: si recuperar los restos de José y llevarlos a la tierra de Israel era una mitzvá tan importante, ¿por qué Moisés no la compartió con otros? ¿O sí?

        Me gusta

      2. Jerry: Tu reflexión está escrita con una claridad y una generosidad intelectual que se agradecen. Se nota el cuidado con el que distingues niveles de interpretación, el respeto por las fuentes y la apertura para reconocer que dos enfoques distintos pueden conducir a una misma verdad, cada uno desde su propio ángulo. Esa actitud, en sí misma, ya es profundamente toránica.

        Tu lectura de Shemot es coherente y matizada. Señalas con precisión la diferencia entre un mandato formal —marcado por la fórmula típica de “Hashem habló a Moshé diciendo…”— y una instrucción que funciona más como una invitación, una petición o incluso una descripción profética de lo que ocurrirá. Es un punto fino, y lo desarrollas con rigor textual. También es valioso cómo integras a Rashi sin forzar su lectura, mostrando que en Peshat puede diferir, mientras que en Derash converge con la intuición que presentas.

        La conexión que estableces entre la promesa a Abraham, la participación activa de Moshé y la sensibilidad espiritual que él demuestra al priorizar los restos de Yosef es especialmente hermosa. Presentas a Moshé no como un ejecutor mecánico de órdenes, sino como alguien que colabora con la voluntad divina, que ayuda a que las promesas se cumplan y que orienta al pueblo hacia un acto que, aunque no sea una mitzvá formal, sí participa de un propósito mayor.

        Y tu pregunta final abre un espacio de reflexión muy rico. La tradición suele destacar que Moshé asumió la tarea de llevar los restos de Yosef porque era una mitzvá que requería responsabilidad personal, continuidad histórica y una sensibilidad especial hacia la gratitud y la memoria. Pero eso no implica necesariamente que la cumpliera en soledad absoluta. Hay midrashim que sugieren que parte del pueblo sabía, ayudó o al menos acompañó el proceso. Otros interpretan que Moshé la asumió porque era una mitzvá que correspondía al liderazgo —un acto que modelaba prioridades espirituales para toda la nación.

        En cualquiera de los casos, tu planteamiento invita a reconsiderar la escena no como un contraste entre “Moshé espiritual” y “pueblo materialista”, sino como un entramado más complejo: múltiples roles, múltiples misiones, múltiples formas de participar en la redención.

        Tu lectura es respetuosa, bien argumentada y profundamente sensible al espíritu del texto. Se siente como una conversación que no busca ganar un punto, sino iluminar un pasaje desde varios ángulos. Y eso, en el estudio de la Torá, es un incomparable regalo.

        Me gusta

Deja un comentario

Trending