Algo para Pensar — Parasha Vayigash (martes, 23 diciembre 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos


¡Shalom, Shalom Lekulam!


«Y José tomó viandas de delante de sí para ellos; mas la porción de Benjamín era cinco veces mayor que cualquiera de las de ellos. Y bebieron, y se alegraron con él» (Génesis 43:34).

José distribuyó porciones de comida de su propia mesa a sus hermanos, pero la ración destinada a Benjamín fue cinco veces más abundante que la de cualquiera de los otros. Luego, bebieron juntos y disfrutaron del momento con alegría (Génesis 43:34).


¿Acaso José se comportó de manera insensible y sin piedad hacia sus hermanos?

La coherencia mostrada por José nos lleva a cuestionarnos y a inclinarnos hacia la inconsistencia, como si esta fuera una cualidad admirable. ¿Implica esto que, al final, es positivo ser irracional y lleno de contradicciones? ¡De ninguna manera!

Es fundamental disponer de un marco de referencia, una filosofía personal y criterios robustos para evaluar a las personas, los eventos y nuestra propia conducta. No obstante, ese marco no debería ser tan amplio y detallado que nos fuerce a adaptar la realidad a sus límites, limitando así nuestra percepción completa de la existencia.

En la configuración amplia de nuestra visión del mundo, es esencial perseguir la coherencia, ya que su ausencia puede generar desorden y riesgos en la vida cotidiana.

Sin embargo, una filosofía de vida que sea coherente en sus líneas generales no exige una rigidez opresiva y limitada en cada mínimo detalle de nuestras vivencias. Si ocurre lo contrario, la coherencia sólo sirve como pretexto para mantener una mentalidad cerrada.

Por eso, te invito a reflexionar sobre tu propio enfoque de vida: evalúa si tu coherencia te permite espacio para la compasión y la verdad, y toma acción hoy para ajustarlo si es necesario, abriendo tu mente a una mayor flexibilidad. ¡Empieza ahora y transforma tu perspectiva!


Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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