
Algo para Pensar — Parasha Vayetzei (jueves, 27 noviembre 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!
“E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, El Eterno será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.” (Génesis 28:20-22)
De camino a Harán, Jacob acampó durante la noche en el Monte Moriah. Allí tuvo su famoso sueño, donde vio ángeles ascendiendo y descendiendo por una escalera que llegaba de la tierra al cielo, y recibió la bendición de Dios.
Al despertar, «Jacob tomó la piedra y la levantó como un monumento.» Luego hizo un juramento, que la Torá transcribe en los siguientes versículos — leídos al inicio.
La división sintáctica del juramento hecho por Jacob, tal como está escrito en la Torá, plantea varias preguntas. El juramento consta de dos partes: a) las condiciones previas para su cumplimiento, y b) lo que Jacob promete hacer. Lo que no está claro es dónde termina lo primero y comienza lo segundo.
El primero de los tres versículos es, obviamente, parte de las condiciones — cosas que Dios hará por Jacob para permitirle cumplir su voto. Lo mismo aplica a la primera parte del segundo versículo — “y volveré en paz a la casa de mi padre.”
El tercer versículo habla de lo que Jacob hará por Dios. Pero, ¿qué pasa con la segunda parte del segundo versículo — “y Dios será mi Dios”? ¿Es esta parte de las condiciones necesarias para el cumplimiento del voto, o es parte del objetivo del voto?
En efecto, dos de los más grandes comentaristas bíblicos, Rashi y Najmánides, debaten precisamente este punto. Según Rashi, los dos primeros versículos establecen las condiciones, mientras que el tercero contiene la esencia del voto de Jacob: para que Jacob pudiera convertir la piedra en una «casa de Dios», requería que su propia relación con Dios floreciera y perdurara
(«Dios será mi Dios).Najmánides, sin embargo, ve las palabras «y Dios será mi Dios» como parte del voto mismo, no como una «condición». Jacob está diciendo que si Dios le proporciona protección, alimento, ropa y un regreso pacífico, hará de Dios su Dios, y de la piedra una morada para la presencia divina.
¿Cuál es el significado más profundo detrás de estas dos interpretaciones? ¿Y por qué la Torá relata el juramento de Jacob de tal manera que permite ambas lecturas sean aceptables?
Cuando investigamos, descubrimos que nuestros Sabios describen el propósito de la creación en los siguientes términos: «Dios deseó una morada en los reinos humildes.» Es decir: Dios deseó que existiera un reino «humilde, bajo» — una realidad inhóspita para la divinidad — y que este lugar ajeno se convirtiera en una «morada» para Dios, un entorno receptivo y sumiso a su bondad y verdad.
Este «mundo terrenal» es nuestro mundo físico, «de los cuales ninguno es inferior en el sentido de que oscurece la luz de Dios… hasta el punto de contener fuerzas que se oponen a Dios afirmando que «Yo soy el supremo».
Este mundo físico es donde acontece el mayor de los ocultamientos de la verdad divina. Una entidad espiritual (por ejemplo, una idea o un sentimiento) existe para expresar algo; una entidad física simplemente existe. Lo espiritual comunica la idea de que «hay algo superior a mí, a quien sirvo»; lo físico proclama: «yo soy,» cuestionando la verdad de que Dios es la realidad final, suprema y exclusiva.
Pero cuando una persona utiliza los recursos del mundo físico para servir a Dios, santifica lo material, de modo que ahora sirve a la verdad divina en lugar de oscurecerla. En vez de decir «yo existo,» ahora expresa «yo existo para servir a mi Creador»; en vez de decir «yo soy lo supremo», ahora proclama «Mi función y significado radican en que soy un instrumento de la Divinidad.»
Este es el significado del juramento de Jacob cuando dice que convertirá «esta piedra en una casa de Dios.» Jacob se compromete con la misión del hombre en la vida: cumplir el propósito divino de la creación haciendo del mundo material una «morada de Dios.» Promete transformar «la piedra» — la materialidad bruta del mundo físico — en una morada divina.
¿Qué necesita para hacer lo que ha prometido?
Esta historia continuará mañana.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




Deja un comentario