Algo para Pensar — Parasha Vayetzei (lunes, 24 noviembre 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos


¡Shalom, Shalom Lekulam!


“Y llegó a un  cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar” (Génesis 28:11)


“El lugar” es el Monte Moriah, “la casa de Dios y la puerta de los cielos,” sitio de la creación de Adán y del sacrificio de Isaac, y el futuro sitio del Santo Templo donde “Dios contrajo Su presencia entre los postes de carga del Arca.”


La noche que Jacob pasó en «el lugar» sirvió como punto de encuentro (eslabón) a dos períodos importantes en su vida: los catorce años que estudió la Torá en la casa de Eber, y los veinte años que pasó al servicio de Labán construyendo su familia y fortuna. 


Los catorce años previos a esa noche fueron tan completamente dedicados a la búsqueda de la sabiduría divina que ni una sola vez en esos años Jacob se acostó a dormir; en los veinte años que siguieron a esa noche, Jacob sirvió a Labán tan fielmente que «el sueño se escapó de mis ojos.”  Sin embargo, durante la noche que pasó en el lugar más sagrado de la tierra, Jacob extendió su cuerpo en el suelo, y se acostó a dormir.


¡Qué te parece! ANTES DE, no durmió porque estudiaba la Torah con incomparable intensidad. DESPUÉS DE, no durmió porque cumplía fielmente sus deberes como pastor de las ovejas de Labán. 


Pero en la noche que estuvo “en el lugar” durmió y tuvo un sueño…


Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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