
Algo para Pensar —Parasha Toledot (jueves, 20 noviembre 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
“Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es así, ¿ para qué vivo yo? Y fue a consultar a El Eterno» (Génesis 25:22)
Olam Habah, el ideal mundo venidero del Mesías, no está separado de nuestra vida actual; surge como consecuencia de nuestros intentos por mejorar el mundo físico.
Este mundo mesiánico representa el clímax de todos los avances positivos a lo largo de la historia, el período en que se manifestará el resultado universal de cada acto bondadoso realizado por la humanidad.
En otras palabras, el mundo actual actúa como instrumento, mientras que el Mundo por Venir es el objetivo final. Este es el sentido profundo de la afirmación de Jacob sobre el Mundo Venidero, y de la inclinación de Esaú (refiriéndonos al “Esaú de la Torá”, el triunfador justo sobre sus impulsos) hacia el mundo presente.
Jacob considera la perfección como el único estado ideal para el ser humano, en tanto que Esaú valora la batalla contra las deficiencias como algo valioso por sí solo.
Claramente, tanto Jacob como Esaú aceptan la importancia de “los dos mundos”, tanto el camino como su desenlace. La persona “totalmente devota” también requiere del mundo material como medio para alcanzar la excelencia suprema.
Y el “vencedor” también percibe la perfección como el destino al que guían sus acciones. Aunque el sentido de la vida del “vencedor” se centra en el proceso en sí, todo proceso, por naturaleza, implica un fin.
De esta forma, Jacob y Esaú integran ambos mundos en sus existencias. Sin embargo, sus enfoques se oponen. Para los Jacob del mundo, el ámbito material es simplemente un recurso, un medio hacia un propósito mayor. Para los Esaús, las interacciones materiales y los conflictos que implican constituyen el núcleo de la existencia.
Es esencial tener una perspectiva orientada al futuro de la perfección, pero solo como un marco que otorgue sentido y orientación a la verdadera sustancia de la vida.
La fricción entre ellos debido a sus distintas interpretaciones de “los dos mundos” no es perjudicial. Es el producto de dos enfoques del mundo, ambos constructivos y vitales, elementos esenciales para cumplir nuestro propósito en la vida.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




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