
Algo para Pensar — Parasha Vayera (domingo, 2 noviembre 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shavua Tov Lekulam!
Esta semana estaremos estudiando Parashá Vayera; la cuarta porción semanal de la Torá en el ciclo anual judío de lectura de la Torá.
Porción de la Torá: Génesis 18:1–22:24
Vayera (“Y Él Apareció”) comienza con los invitados informando a Abraham que Sara dará a luz. A pesar de los intentos de Abraham de convencer a Dios de lo contrario, Dios destruye las ciudades de Sodoma y Gomorra. Sara da a luz a Isaac, y Abraham despide a Agar e Ismael. Por orden de Dios, Abraham se prepara para sacrificar a Isaac, pero un ángel de Dios le dice que ofrezca un carnero en su lugar.
«Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: (הִנֵּֽנִי)Heme aquí» (Génesis 22:1).
La historia de la «Akeida» es, junto con la revelación en el Sinaí, el evento central en la historia y religión judías. Uno de los aspectos más notables de este episodio es el uso de la única palabra con la que Abraham acepta sobre sí mismo esta prueba histórica, sus agonías mentales y sufrimientos espirituales. Dios lo llamó: «¡Abraham!», y en magnífica simplicidad, la respuesta es inminente: «Hineini», «He aquí, aquí estoy», o «Estoy listo» (Génesis 22:1).
Uno de los comentaristas, el rabino Abraham ben haRambam — el único hijo de Maimónides — enfatiza la calidad de esta respuesta al contrastarla con la de Adán. Escribe: “Qué grande es la diferencia entre Abraham, que respondió al llamado divino con la palabra ‘hineini’ (הִנֵּֽנִי), y Adán, que, cuando Dios le llamó, ‘¿Dónde estás?’, respondió: ‘Vi que estaba desnudo y por eso me escondí.’”
Ahora bien, ¿no le parece que esta comparación es algo perturbadora?
La respuesta de Adán es, después de todo, la respuesta de un ser humano perseguido por Dios que exige una explicación por un terrible fracaso, mientras que la respuesta de Abraham es a un llamado divino, no necesariamente conectado con ninguna ofensa humana. Una vez establecida esta distinción, ¿no es esta una comparación injusta? ¿Necesitamos exaltar a Abraham a expensas de la degradación de su “abuelo” Adán?
Creo que la respuesta que ofreceré, no solo justifica el comentario del Rabino Abraham ben haRambam, sino que contiene la más amplia ramificación, tanto para una comprensión adecuada de la Biblia como para nuestras propias vidas. Esta respuesta es que ambos hombres — Adán y Abraham — estaban, en cierto sentido, siendo reprendidos.
La historia de la «Akeida» comienza con las palabras: «Y sucedió después de estas cosas.» ¿Qué cosas? preguntaron los rabinos (Génesis Rabá 55:4). En su respuesta indican que las palabras de la Biblia implican una profunda introspección. La «Akeida» tuvo lugar, dicen, después de «hirhurei devarim», una profunda meditación y autoanálisis por parte de Abraham.
Abraham, según los rabinos, estaba preocupado. Tenía una mala conciencia que causaba estos «hirhurei devarim», estas sesiones introspectivas. La «Akeida» fue una especie de castigo, y fue provocada por los errores de Abraham.
¿Qué fue lo que perturbó a Abraham? De esto, hablaremos mañana.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




Deja un comentario