
Algo para Pensar — Parasha Lej leja (jueves, 30 octubre 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!
“Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael. Era Abram de edad de ochenta y seis años cuando Agar dio a luz a Ismael” (Génesis 16:15-16).
Si usted le pregunta al Ramban (Rabbi Moisés ben Nahman Girondi, o Najmanides; 1194-1270), acerca de Abram y Sarai escuchará unos argumentos muy fuertes en contra de ambos. De estos, hablaremos hoy.
El primero tiene que ver con la decisión de Abraham, después de llegar a la tierra de Canaán, de ir a Egipto porque ‘había hambre en la tierra’ (Génesis 12:10). Acerca de esto comenta:
Sepan que Abraham, nuestro padre, cometió involuntariamente un gran pecado al llevar a su piadosa esposa a un tropiezo de pecado por miedo a perder su vida. Debió haber confiado en que Dios lo salvaría a él, a su esposa y a todos sus bienes, pues Dios ciertamente tiene el poder de ayudar y salvar. Su salida de la tierra sobre la cual había sido mandado desde el principio, a causa de la hambruna, también fue un pecado que cometió, pues en la hambruna Dios lo redimiría de la muerte. Fue por esta acción que se decretó el exilio en la tierra de Egipto a manos del faraón para sus hijos. (cf Ramban, comentario a Génesis 12:10, basado en el Zohar, Tazria, 52a)
Según Rambán, Abraham debió haberse quedado en Canaán; debió haber tenido fe en que Dios lo sostendría a pesar de la hambruna. La decisión de Abraham irse no fue su único error; también puso a Sara en una situación de riesgo moral porque, como resultado de ir a Egipto, se vio obligada a mentir.
Al decir que era hermana de Abraham y no su esposa, fue llevada al harén del Faraón, donde pudo haber sido obligada a cometer adulterio. Este es un juicio muy severo, acentuado por la afirmación adicional de Rambán de que fue debido a esta falta de fe que los hijos de Abraham fueron sentenciados al exilio en Egipto siglos después.
Más adelante en la parashá, Rambán critica a Sara. Desesperada por tener un hijo, le pide a Abraham que tenga relaciones sexuales con su sierva Agar con la esperanza de que ella le dé un hijo. Abraham lo hace, y Agar queda embarazada. El texto dice entonces que Agar «comenzó a despreciar a su señora» (Génesis 16:4). Sara se queja a Abraham y «afligió a Agar» (16:6), quien huyó de ella al desierto. Sobre esto, Rambán escribe:
Nuestra madre [Sara] transgredió con esta aflicción, al igual que Abraham al permitírselo. Así que Dios escuchó su aflicción [la de Agar] y le dio un hijo que sería un asno salvaje para afligir a la descendencia de Abraham y Sara con toda clase de aflicciones. (Comentario a Génesis 16:6)
Aquí el juicio moral es más fácil de comprender. La conducta de Sara parece volátil y severa. La propia Torá dice que Sara «afligió» a Agar. Sin embargo, Rambán da la impresión de afirmar que es este episodio del pasado antiguo el que explica el sufrimiento judío a manos de los musulmanes (los descendientes de Ismael) en una época mucho más tardía.
No es difícil defender a Abraham y Sara en estos incidentes, otros comentaristas lo han hecho. Abraham no podía saber que Dios obraría un milagro y los salvaría a él y a Sara de la hambruna si se hubieran quedado en Canaán. Tampoco podía saber que los egipcios pondrían en peligro su vida y pondrían a Sara en un dilema moral. Ninguno de los dos había estado antes en Egipto. No sabían de antemano lo qué les esperaba.
En cuanto a Sara y Agar, aunque un ángel la envió de vuelta, más tarde, cuando nacieron Ismael e Isaac, Sara volvió a desterrar a Agar. Esta vez, aunque Abraham protestó, Dios le ordenó que obedeciera las órdenes de Sara. Así que las críticas de Rambán dan la impresión de ser frívolas.
Si este es el caso, entonces, ¿por qué las hizo? De esto hablaremos en nuestra próxima reflexión.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




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