
Algo para Pensar — Parasha Nitzavim (miércoles, 17 septiembre 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!
«Y no solamente con vosotros hago yo este pacto y este juramento, sino con los que están aquí presentes hoy con nosotros delante de El Eterno nuestro Dios, y con los que no están aquí hoy con nosotros» (Deut. 29:14-15).
Así comienza la porción bíblica de Netzavim de esta semana, que suele leerse el Shabbat antes de Rosh HaShaná. Debemos cuestionar la conexión entre nuestra porción bíblica y Rosh HaShaná, especialmente porque nuestro Talmud registra que «Esdras decretó que las maldiciones del libro de Deuteronomio se leyeran públicamente antes de Rosh HaShaná» (Meguilá 31b).
Además, el Todopoderoso continúa proclamando: «No es solo con ustedes con quienes afirmo el pacto y este juramento, sino con aquellos que no están aquí hoy con nosotros» (Deut. 29:14-15).
¿A quiénes se refiere el Señor cuando incluye a «aquellos que no están aquí hoy con nosotros»? ¿Son estos nuestros antepasados, quienes soñaron e incluso pudieron haber luchado y muerto por la Tierra Prometida, pero nunca vivieron para ver el día en que Israel estaría listo para entrar en ella? ¿O son estos nuestros descendientes aún no nacidos, a quienes ciertamente se aplica este pacto eterno, pero que no están aquí para aceptar firmarlo junto con esta generación de israelitas? ¿O quizá ninguno de los anteriores, refiriéndose a otro grupo completamente diferente?
Para añadir una pregunta más al análisis de este pacto, recordarán que en la porción bíblica de Ki Tavo de la semana pasada, en donde se describe este pacto como la escritura de las leyes universales de bendiciones y maldiciones en piedras que se colocarían en los setenta idiomas inmediatamente después que Israel pasara por el río Jordán, Dios describe Su relación con Israel usando una palabra que los comentaristas luchan por definir y comprender:
«Hoy el Señor tu Dios te ordena estas leyes y mandamientos… Te has unido [se ha vinculado**, que es como traduce el Tárgum el hebreo «he’emarta», presumiblemente del verbo A-M-R] con el Señor hoy para ser tu Dios… y para obedecer su voz. Y el Señor se ha unido [se ha vinculado] contigo hoy para ser su nación atesorada… y para establecerte como superior a todas las naciones que ha creado para su alabanza, renombre y gloria, y para establecerte como una nación santificada para el Señor tu Dios (Deuteronomio 26:16-19).
¿Qué significa realmente este extraño verbo hebreo causativo (forma verbal hif’il), «he’emir«? ¿En qué sentido somos «la nación atesorada (segula), superior a todas las demás naciones»? Mañana exploraremos algunas posibles respuestas.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)
NOTAS
** La palabra estudiada tiene diversidad de opciones al traducirse. Algunos ejemplos son: partir, cortar, hender, dividir, rajar, desmenuzar, trocear, rebanar, quebrar. O por otra parte, aferrarse a, adherirse a, mantenerse fiel a, estar pegado a, apegarse a. Al traducir, debemos revisar siempre la oración completa para identificar cuál de los dos sentidos está presente y elegir la equivalencia que mejor capture la intención del autor.




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