No, la Mishné Torá de Rambam (Maimónides) no fue concebida estrictamente como un «reemplazo» del Talmud en el sentido de invalidarlo o eliminar su estudio, pero sí con la ambiciosa intención de compilar y sistematizar toda la ley oral judía (halajá) de manera tan completa y accesible que, en teoría, pudiera servir como una guía autónoma para la práctica religiosa, reduciendo la necesidad de consultar fuentes dispersas como el Talmud. A continuación, tendrá la oportunidad de ver la investigación de forma detalada según fuentes primarias y secundarias, consultadas seguida de un comentario donde se consideran sus implicaciones.

¿Qué es la Mishné Torá?

La Mishné Torá (también conocida como Yad HaHazaká, «La Mano Fuerte») es la obra magna de Moisés ben Maimón (Rambam, 1138-1204), un codex exhaustivo de la ley judía escrito en hebreo entre 1170 y 1180. Se divide en 14 libros temáticos que abarcan todos los mandamientos bíblicos (mitzvot), las tradiciones orales, las interpretaciones de los sabios (desde Moisés hasta los geonim post-talmúdicos) y las costumbres rabínicas.

A diferencia del Talmud (que es un vasto compendio de debates, opiniones contradictorias y narrativas), la Mishné Torá presenta la halajá de forma clara, concisa y definitiva, sin discusiones ni discrepancias: solo la ley final y obligatoria.

La intención de Rambam según su propia Introducción

En la introducción a la obra (disponible en traducciones fieles como la de Mechon Mamre), Rambam explica de forma precisa su motivación, contextualizada en las «severas tribulaciones» de su época (persecuciones, exilios y declive en el estudio talmúdico). Dice:

«Por esta razón, yo, Moshe hijo de Ribbi Maimón el Sefardí, encontré que la situación actual es insoportable; y así, confiando en la ayuda de la Roca [Dios] bendito sea Él, estudié intensamente todos estos libros, pues vi oportuno escribir lo que se puede determinar de todas estas obras en cuanto a lo prohibido y lo permitido, lo impuro y lo puro, y las otras reglas de la Torá: Todo en lenguaje claro y estilo conciso, para que toda la Ley Oral se vuelva completamente conocida para todos, sin traer problemas y soluciones ni diferencias de opinión, sino declaraciones claras, convincentes y correctas de acuerdo con la ley extraídas de todas estas obras y comentarios que han aparecido desde el tiempo de Nuestro Santo Maestro hasta el presente. […] Así, he llamado a esta obra la [Repetición Completa de la] Ley [Oral] (Mishné Torá), porque una persona lee primero la Ley Escrita y luego lee esta obra, y sabe de ella toda la Ley Oral, sin necesidad de leer ningún otro libro entre ellas.»

Aquí, Rambam deja claro que su objetivo era crear un texto que «reúna toda la Ley Oral» de forma tan exhaustiva que «una persona no necesite ninguna otra obra en el mundo para las reglas de ninguna de las leyes de Israel».

Esto implica una aspiración a ser un sustituto práctico para el estudio del Talmud (babilónico y de Jerusalén), los midrashim (como Sifrá y Sifrei) y las respuestas de los geonim, que él describe como «difíciles de entender» y requiriendo «una mente amplia, un alma sabia y considerable tiempo». No busca abolir el Talmud, pero sí simplificarlo para accesibilidad universal: del «pequeño al grande», como dice.

¿Intentó realmente «reemplazar» al Talmud?

  • SÍ, EN LA INTENCION PRACTICA: Fuentes rabínicas contemporáneas y posteriores interpretan esta declaración como un intento de hacer innecesario el estudio detallado del Talmud para la halajá cotidiana. Por ejemplo, en discusiones en foros judíos como Mi Yodeya, se cita que Rambam «escribió la Mishné Torá para reemplazar el estudio del Talmud» en términos de aplicación legal, aunque no lo dice verbatim. Un análisis académico de la Universidad de Pensilvania cuestiona directamente: «¿Por qué Maimónides quiso reemplazar la Mishná y el Talmud?», sugiriendo que su «conservadurismo revolucionario» buscaba una síntesis definitiva para un judaísmo disperso por las persecuciones. Incluso un blog rabínico nota que «efectivamente eliminó la necesidad de estudiar el Talmud, al haberlo resumido ya».
  • NO, EN EL SENTIDO ESTRICTAMENTE ESPIRITUAL: Otras perspectivas enfatizan que Rambam no pretendía invalidar el Talmud como fuente de sabiduría o debate ético-filosófico. En Quora y Reddit, eruditos argumentan que «absolutamente no intentaba reemplazar la Mishná y su Talmud», ya que el Talmud es comentario interpretativo, no solo codex legal. La Enciclopedia Judía Virtual confirma que «la Mishné Torá no suplantó al Talmud», y el estudio talmúdico permaneció central en las yeshivás. Wikipedia resume que es un «código de ley judía» que «reúne todas las leyes vinculantes del Talmud», pero sin pretensiones de superioridad.

En resumen, la intención era codificar para la acción (halajá práctica), no para el estudio contemplativo del Talmud, que Rambam valoraba (él mismo lo estudió exhaustivamente).

OBSERVACIONES

La Mishné Torá representa un hito en la historia judía: un esfuerzo racionalista y sistemático en una era de caos (Cruzadas, expulsiones), influido por la filosofía aristotélica de Rambam, que priorizaba claridad sobre dialéctica.

Sin embargo, generó controversia inmediata —la «Controversia Maimónides» (siglo XIII)—, con opositores como Rabbi Shelomoh de Montpellier acusándolo de arrogancia por «decidir» la ley sin citar fuentes, lo que algunos veían como un «reemplazo» implícito del Talmud.

En la práctica, falló en su meta de autonomía: el estudio talmúdico floreció, y códigos posteriores (como el Shulján Aruj de Yosef Caro en 1565) se basaron en él, pero incorporaron debates talmúdicos ausentes en Rambam.

Hoy, la Mishné Torá es autoridad en comunidades sefardíes (donde Rambam es «el Rambam»), pero en ashkenazíes se prefiere el Shulján Aruj.

Su legado es paradójico: liberó la halajá de la erudición elitista, democratizándola, pero reforzó la centralidad del Talmud al inspirar más comentarios.

Como dice la Enciclopedia de Filosofía de Stanford, estableció a Rambam como «la principal autoridad rabínica de su tiempo», pero no como un «reemplazo» definitivo. En esencia, fue un puente entre la dispersión talmúdica y la codificación moderna, no un derrocamiento. (drigs, CEJSPR)

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