Algo para Pensar — Parasha Nitzavim (domingo, 14 septiembre 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos


Esta semana estudiaremos la Parashat Nitzavim. Esta es la 51.ª porción semanal de la Torá en el ciclo anual judío de lectura de la Torá.

Porción de la Torá: Deuteronomio 29:9 – 31:30


En Nitzavim (“De pie”), Moisés se dirige a los israelitas, enfatizando la importancia de seguir el pacto de Dios y de no adorar a otros dioses. Describe el proceso de arrepentimiento y retorno a Dios, y enfatiza que los mandamientos de Dios son alcanzables y que  “no están en los cielos”.


“Vosotros todos estáis hoy en presencia de El Eterno vuestro Dios…” (Deut. 29:10)

En el versículo de apertura de la Parashá Nitzavim, Moshé declara a los hijos de Israel: אַתֶּ֨ם נִצָּבִ֤ים הַיּוֹם֙ כֻּלְּכֶ֔ם “Atem nitzavim hayom kulechem…” Esto se entiende generalmente como una expresión de aliento y consuelo después de la dura “toja’há” (reprensión) presentada al final de la parashá anterior, Ki Tavo. 

Esta sección describe detalladamente las terribles calamidades que Dios amenazó con traer sobre el pueblo de Israel si desatienden Sus leyes. 

Aquí, en la Parashá Nitzavim, Moshé tranquiliza al pueblo: “Hoy están de pie ante Dios.” A pesar de toda la reprensión y las advertencias, ustedes están aquí ante Dios; en última instancia, los israelitas sobrevivirán para siempre, incluso cuando debamos soportar períodos de calamidad, ¡Dios no lo quiera!

Sin embargo, hay otra posible interpretación de este verso, en la cual acontece lo opuesto a lo recién dicho: estamos frente a una dura reprensión y advertencia. 

Los seres humanos nos distinguimos de los ángeles por nuestra capacidad de cambiar, crecer y mejorar. Los ángeles NO pueden cambiar; permanecen iguales desde el momento en que son creados hasta que expiran.

Por esta razón, los profetas generalmente describen a los ángeles como “Omedim”, de pie. Los ángeles están en un lugar, incapaces de avanzar o progresar. 

Los seres humanos, en contraste, a menudo se nos llama “Holechim”, caminando, refiriéndose a nuestra capacidad de progresar, avanzar, crecer, trabajar en el carácter y volvernos  mejores. 

Si una persona permanece estancada y complaciente, si no tiene interés en mejorar y ascender al siguiente nivel en la observancia religiosa y el refinamiento del carácter, entonces está negando su cualidad humana más básica.

¿Sintió Moshé que después de cuarenta años de viajar por el desierto, el pueblo comenzó a desacelerar sus motores? ¿Habrán comenzado a relajar sus esfuerzos y a entrar en el modo de “control de crucero»? 

Si éste fue el caso, entonces procedió a sacudirlos amonestándoles severamente: «Atem nisavim hayom» — ¡ustedes están todos simplemente de pie! Se han vuelto como los ángeles, que son «omedim», que permanecen en un mismo lugar sin progresar.

¿Estamos de pie, o estamos en movimiento?

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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