Algo para Pensar — Parasha Re’e (lunes, 18 agosto 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos


¡Shavua Tov Lekulam!


“Mira, he aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición.” (Deut. 11:26)


Esta parashá comienza con Moshé presentando ante el pueblo dos opciones: una bendición y una maldición. 


Los resultados de seguir la palabra de Dios o de abandonarla y embarcarse en un camino que conducirá a la idolatría. Estos versículos encapsulan toda la parashá, que se detiene para detallar las consecuencias de las opciones.


En cierto sentido, gran parte de la parashá es una polémica contra la idolatría, pero para entender esto primero necesitamos comprender mejor el asunto de la elección, la diferencia entre la bendición y la maldición.


Obviamente, la bendición y la maldición son resultados de estos dos caminos diferentes que el hombre toma: abrazar la palabra de Dios o abandonarla. Más adelante en este soliloquio, Moshé describe los resultados catastróficos e inevitables si se desvía de las enseñanzas de Dios:


“Por tanto, se encendió la ira de El Eterno contra esta tierra, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en este libro… Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti…” (Deut. 29:27; 30:1).


La bendición y maldición que nuestra parashá introdujo ahora se vuelve sobre ella en detalle. El texto continúa:


“Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal…A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues la vida, para que vivas tú y tu descendencia.” (Deut. 30:15;19)

¿Notaste que este texto presenta una notable similitud con el comienzo de nuestra parashá?  Se está utilizando la misma fórmula: “Mira, he puesto delante de ti…” 

Aquí el texto vincula la bendición con la vida y la maldición con la muerte. Esta es la verdadera elección para el hombre: vida o muerte. Es difícil imaginar una distinción más marcada que aquella que existe entre la vida y la muerte. Estas son los polos opuestos en la experiencia humana. 

¿Por qué alguien elegiría la muerte sobre la vida?

La elección es irracional e ilógica. La realidad es que hay personas para quienes la vida se vuelve demasiado dolorosa, y buscan cómo evitar su dolor. Algunos eligen las drogas, mientras otros van un paso más allá y eligen el suicidio. 

Ante semejante predicamento resulta inevitable no reconocer que esta es la descripción de un individuo con graves desajustes psico-emocionales. Entonces, ¿por qué la Torá tendría que hablar con tanto detalle sobre las enfermedades psicológicas?

Sobre esto abundaremos en nuestra próxima reflexión.

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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