Algo para Pensar— Parasha Balak (Shabbat, 12 julio 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos 


¡Shabbat Shalom Lekulam!


Hemos llegado a la última reflexión sobre la Parasha Balak. Durante esta semana hemos hecho un recorrido que nos ha permitido apreciar diferentes enfoques o perspectivas a este episodio en la vida de nuestros ancestros.


Ayer concluimos planteando que la estrategia de Bilam al principio no funcionó. Intrigante por demás resulta que El Eterno no permitió que este hechicero maldijera a nuestro pueblo. Sin embargo, cuando Bilam propuso utilizar a las mujeres como carnada, Dios simplemente no intervino, dejó que el plan se pusiera en acción.

¿Perciben cuán impredecible es Dios? Usted y yo no tenemos idea de lo que está sucediendo tras el telón?  


Hoy indagaremos a ver qué sucedió. 


La filosofía de Bilam integraba a Baal Peor, cuyo culto incluía comportamientos que parecen extraños desde una perspectiva moderna. El culto específico incluía defecar frente al ídolo. Y aunque esto parece desafiar la lógica, en realidad la adoración a Baal Peor estaba solo a un paso del panteísmo. 


Los adoradores de Baal Peor creían que toda la naturaleza y los procesos naturales son sagrados. Por lo tanto, incluso defecar se convirtió en un modo aceptable de adoración. Esto también nos ayuda a comprender el porqué de la exhibición sexual pública de Zimri al final de la parashá. 


Si uno considera que toda la naturaleza es sagrada, entonces todo comportamiento puede ser justificado, incluso la bestialidad de la cual fue acusado Bilam. Al difundir la palabra de Baal Peor, la santidad de la comunidad israelita se puso en peligro mortal. 


Este era el nuevo plan de Bilam: causar la destrucción de la comunidad a través de la asimilación y el comportamiento impío utilizando el sexo como arma.


Un dato interesante surge cuando notamos que quienes eventualmente quitan la vida a Bilam son Pinjás y Yehoshúa (cf. Bemidbar 31:1-8).


Pinjás va a la batalla, pero su rol parece ser puramente espiritual; presumiblemente, el líder militar es Yehoshua. Yehoshua pertenece a la tribu de Yosef. Fue Yosef, quizá más que cualquier otra figura de nuestra historia, quien supo resistir las mismas tentaciones que Bilam usó para atrapar al pueblo israelita. 


La Guemará** nos dice que una de las razones por las que Pinjás fue a la batalla se debió a la oportunidad de vengar las fechorías que los madianitas cometieron contra Yosef. Aunque la conexión entre Pinjás y Yosef parece confusa, la Guemará explica que Pinjás descendía de Yosef por línea materna.


También es fascinante que sea Raquel, madre de José, quien robó los ídolos de su padre. No teme ni a Labán ni al poder de sus dioses. Qué apropiado, entonces, que Yehoshua sea su descendiente y que lidere la batalla para matar a Bilam, «el mago,» Yehoshua no teme a Bilam ni a su magia.


Quizás esto explique la asociación entre Bilam y Labán: ninguno de los dos estaba interesado en la existencia de la nación de Israel. Labán intentó impedir el surgimiento de una nación mediante la asimilación. Bilam estaba dispuesto a maldecir y matar a toda la nación. Solo cuando eso no funcionó, estuvo dispuesto a «conformarse» con la asimilación. 


Lo triste de la historia es que miles de judíos fueron seducidos y cayeron en la trampa tendida por Bilam y sus secuaces. Quizá este sea el lado oscuro del mensaje de la parashá. 


A lo largo de la historia, hubo quienes conspiraron para destruir al pueblo de Israel, pero una y otra vez Dios frustró sus planes. Cuando permanecemos como una nación unida, trabajando todos por un objetivo común sin sacrificar nuestra individualidad ni nuestra santidad, sabemos que ninguna nación, ninguna magia ni ninguna maldición pueden dañarnos. 


Hemos visto como la Parashá Balak nos enseña una poderosa lección: 


Cuando permanecemos firmes en nuestra identidad, unidos como pueblo y aferrados a nuestra santidad, NINGUNA fuerza externa puede doblegarnos — si lo duda, pregúntele a los iraníes. 


A pesar de las trampas de Bilam, la fuerza de Israel prevaleció gracias a la protección y guía divina, y a la resistencia de líderes como Pinjás y Yehoshua.


¡Cuán buenas son tus tiendas, Yaakov, y tus Tabernáculos, Israel! (Bemidbar 24:5)


Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

Notas

** La Guemará es una parte fundamental del Talmud, texto central en el judaísmo rabínico. Específicamente, la Guemará es el comentario y análisis detallado de la Mishná, la primera codificación escrita de la ley oral judía, compilada alrededor del siglo II d.C. por Rabí Yehudá HaNasí. La palabra “Guemará” proviene del arameo y significa “estudio” o “completación.”

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