
Algo para Pensar— Parasha Koraj (lunes, 23 junio 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shavua Tov Lekulam!
“Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está El Eterno; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de El Eterno? (Números 16:3)
Cuando hablamos de naturaleza humana, estamos refiriéndonos al conjunto de características, comportamientos, emociones, capacidades y tendencias que definen a los seres humanos como especie.
Me imagino que ya habrá notado que es un concepto complejo dado que abarca aspectos biológicos, psicológicos, sociales y culturales. Es un tema que ha sido objeto de estudio en disciplinas como la filosofía, psicología, antropología y sociología.
Y siendo este el caso, Koraj y sus cómplices nos permitirán tener un atisbo de lo qué es la naturaleza humana, particularmente cuando lo que nos sucede es adverso y se abre una puerta al oportunismo.**
El pueblo de Israel fue quien presentó la idea de enviar espías. Moshé les dijo que no necesitaban hacer esto, pues Dios ya les había prometido que los traería a una tierra especial. Pero insistieron, y cuando los espías regresaron con un informe negativo, se rebelaron contra Dios.
La tragedia de los espías fue claramente culpa del pueblo, no de Moshé. La idea de enviar espías fue originada por ellos, y fueron ellos quienes le dieron la espalda a Dios. Sin embargo, culparon a Moshe. En lugar de aceptar la responsabilidad de sus acciones, reconocer su error y caída, acusaron a Moshé Rabenu y lo responsabilizan por este desastre.
En los tiempos que nos ha tocado vivir es común encontrar personas que rehúsan asumir la responsabilidad personal de sus errores. Los abogados criminalistas defienden a un asesino en serie culpando de sus crímenes a un padre o maestro que lo maltrató de niño.
Los terapeutas les dicen a sus pacientes que no tienen la culpa, que sus errores son resultado de cómo los trató su padre o madre. Los directores ejecutivos se presentan en conferencias de prensa tras ser condenados por malversación de fondos y anuncian: «Se cometieron errores.» Nunca confesaron haber cometido errores; los errores fueron cometidos por algún culpable anónimo.
El judaísmo enseña que no se deben excusar los errores; hay que aceptar la culpa y confesar las faltas. El Viduy (confesión) es un elemento central del judaísmo. Pasamos todo el día de Yom Kipur confesándonos, declarando: «Jatati Aviti Pashati» («He pecado, he actuado mal, he transgredido»).
Si la gente de la sociedad actual recitara el Viduy, diría: «Mi padre ha pecado, mi madre ha pecado, mi amigo ha pecado…». Se absolverían de la culpa pasándosela a otro, tal como el pueblo de Israel le pasó la responsabilidad del desastre de los espías a Moisés.
Aunque sin duda nuestras experiencias pasadas nos influyen, así como lo que vemos a nuestro alrededor, en última instancia, tenemos libre albedrío para actuar como elijamos.
Reflexionemos sobre la lección de Koraj y los espías: culpar a otros no resuelve nuestros errores, solo nos aleja de la verdad y del crecimiento personal.
En este mundo donde es fácil señalar a los demás — padres, circunstancias, sociedad — el judaísmo nos llama a practicar el Viduy, a decir con valentía: «He pecado, he actuado mal.» Miremos a nuestro interior, hagamos admisión de culpa y como un jinete tomemos control del caballo sobre el cual galopamos.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)
Notas
** Actitud que consiste en aprovechar al máximo las circunstancias que se ofrecen y sacar de ellas el mayor beneficio posible. (DRAE)




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