
Algo para Pensar— Parasha Shlag (jueves, 19 junio 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!
“Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos” (Números 13:30).
Hoy vamos a dedicar unos minutos a indagar quiénes fueron estas dos personas que instaron al pueblo a entrar a la Tierra Prometida. Suceso, que de haberles escuchado y obedecido, estaríamos describiendo una historia totalmente diferente. Comencemos pues con Kaleb.
Cuando consideramos quién era Kaleb y de dónde venía, podemos obtener una visión de su fortaleza. Los dos espías disidentes, Kaleb y Yehoshua, eran que algún día producirán los dos Mesías, hijo de David e hijo de Yosef.
Yehoshua sirve como prototipo del Mashiach ben Yosef, cuyo papel se centra en la liberación física de la nación de Israel, al igual que lo hizo Yosef como gran proveedor para toda su generación.
Kaleb, aunque de la tribu de Yehudah, es un eslabón esencial en la cadena que conduce a la dinastía davídica, la cual culmina con el Mashiach ben David. Aunque los otros espías superaron a Yehoshua, obligándolo a guardar silencio, no anticiparon la profundidad del espíritu de Kaleb. Kaleb, de la tribu de Yehudá, es el prototipo del liderazgo davídico que llevó a la realización del Templo. El espíritu de Kaleb se prefigura en el texto, cuando se nos dice:
«Y subieron al Neguev y vinieron hasta Hebrón; y allí estaban Ahimán, Sesai y Talmai, hijos de Anac. Hebrón fue edificada siete años antes de Zoán en Egipto»(Números 13:22).
Rashi destaca la siguiente peculiaridad en el texto. La primera mitad del versículo está en plural, mientras que la segunda mitad está en singular.
Esto lleva a Rashi a afirmar, basándose en una enseñanza talmúdica, que Kaleb fue solo a Hebrón para orar sobre las tumbas de sus antepasados. Como recompensa por sus acciones posteriores, Kaleb recibió Hebrón como herencia (cf. Devarim 1:36 y Shoftim 1:20).
Hay otro aspecto de Hebrón. Kaleb no sólo oró sobre las tumbas de sus antepasados, sino que también estableció eficazmente los antecedentes espirituales del reinado del rey David:»Los días que reinó David sobre Israel fueron cuarenta años; siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres años reinó en Jerusalén» (1 Reyes 2:11).
La monarquía del rey David inició en Hebrón, en la porción de Kaleb. Si el fundamento de la dinastía davídica reside en la grandeza de Yehudá, la infraestructura de esa dinastía se encuentra en Kaleb. Esto fue algo que los espías nunca anticiparon.
El error de los espías, al anteponer su devoción a Moisés (y a sus propios trabajos) a su amor por la tierra, se justificó en sus mentes como «verdadera dedicación a la Torá». Este error se refleja en otro episodio descrito posteriormente en la parashá:
«Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo» (Números 15:32).
Tosefot** (Bava Batra 119b) explica que este episodio aconteció inmediatamente después del incidente de los espías. Toda la generación, con excepción de Yehoshua y Kaleb, acababa de ser condenada a muerte en el desierto.
El hombre que fue a recoger leña en Shabat entendía que la gente había abandonado la práctica judía, considerando que sus acciones ya no eran relevantes. Así que decidió profanar deliberadamente el Shabat para forzar la situación y demostrar que a pesar de que no entrarían a la tierra prometida todavía continuaban siendo responsables de sus actos.
En palabras del Targum Yonatan (Yerushalmi), el leñador profanó el Shabat para ilustrar cuál sería el castigo por este pecado.
El denominador común entre estas dos explicaciones es que el leñador dio su vida por la Torá. Ciertamente, consideraba heroico su propio comportamiento; éste al igual que los espías, había colocado la Torá sobre un pedestal, en contradicción con la palabra de Dios y las enseñanzas de Moisés. Los espías, y poco después el leñador, distorsionaron la Torá.
Evidentemente, resulta que la verdadera fortaleza y liderazgo no estriba en seguir ciegamente las propias interpretaciones o en priorizar la devoción personal por encima de la voluntad divina, sino en alinear nuestro corazón y acciones con el propósito de Dios, como lo hicieron Kaleb y Yehoshua.
Su fe, valentía y conexión espiritual con la Tierra Prometida les permitieron ver más allá de los obstáculos, confiando en la promesa divina, mientras que los espías y el leñador, al distorsionar la Torá, cayeron en el error de anteponer sus propias perspectivas a la verdad. Algo que nos puede suceder en cualquier momento.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)
Notas
** Las Tosefot (תוספות, «adiciones» o «suplementos» en hebreo) son una colección de comentarios medievales sobre el Talmud, escritos principalmente por eruditos rabínicos de las escuelas talmúdicas de Francia y Alemania entre los siglos XII y XIII. Estos comentarios complementan y amplían el comentario de Rashi, que es el comentario más conocido y fundamental del Talmud.




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