Algo para PensarParasha Bamidbar (jueves, 29 mayo 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos


¡Shalom, Shalom Lekulam!


“Habló El Eterno a Moisés en el desierto de Sinaí, en el tabernáculo de reunión, en el dia primero del segundo mes, en el segundo año de su salida de la Tierra de Egipto, diciendo: Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias (literalmente, “levantar sus cabezas”), por las casas de sus padres, con la cuenta de sus nombres, todos los varones por sus cabezas.”

Contar y relatar están, por supuesto, relacionados; de hecho, ambos implican relacionar, narrar, contabilizar, prestar atención a las pérdidas y las ganancias.

Siempre que Dios ordena un censo de Su pueblo, dice Rashi, esto se convierte en una expresión de Su amor. Después de crisis históricas, como el Éxodo y el pecado del Becerro de Oro, Él cuenta para averiguar cuántos han sobrevivido; y cuando viene a habitar entre ellos, igualmente los enumera. 

El amor de Dios, parece, estar en su punto más agudo en dos situaciones opuestas: cuando hay celebración y después de una catástrofe. Contar sirve para destacar tanto la presencia como la ausencia. Es una forma de “prestar atención” — para Rashi, atención  — al individuo dentro de la sociedad. O sea, al uno dentro del todo.

Es notable que la palabra “pakad”, la cual es utilizada unas veinte veces para referirse al acto de registrarse en el censo, genera un campo de significado más amplio, el cual incluye prestar atención, nombrar, visitar, buscar, desear, estar interesado, así como depositar, comprometer, confiar. 

Al mismo tiempo, “pakad” se refiere a la AUSENCIA; atiende a una pérdida. Por ejemplo, después de la batalla contra los madianitas al final del libro, los “pekudim” — los designados para hacer el conteo de los sobrevivientes — informan a Moisés:

“y dijeron a Moisés: Tus siervos han tomado razón de los hombres que están en nuestro poder, y ninguno ha faltado de nosotros [nifkad]” (Números 31:49)

Los significados paradójicos de “pakad” se complementan entre sí. Esta es la interpretación de Rashi: 

“Lo nifkad”: nadie está ausente, como en la traducción aramea — “lo shaga,” que también significa “no ausente.” Así encontramos (1 Samuel 20:18): Si tu asiento está “vacío” [yipaked] — lo que significa, si su ocupante habitual está ausente.

Se ha dejado un espacio vacío y quien presta atención detecta una falta, una ausencia. Rashi cita la historia de Saúl y David, donde la ausencia de David es mencionada por Saúl.

Contar, entonces, hacer contabilidad, describir a los presentes y/o a los ausentes, de modo que el recuento tiene un significado siniestro y también gratificante. Al celebrar lo que sí está presente, también se puede encontrar o incluso generar ausencia. Los que son contados en el primer censo son precisamente aquellos que están condenados a morir en el desierto.

Sobre las palabras «Haced un censo de toda la comunidad israelita» (literalmente, «levantad las cabezas…»), el midrash comenta: 

¿Por qué dice esto al principio del libro? ¿Por qué precisamente esta expresión? «Se’u et rosh» — «Levantad las cabezas»? Como un hombre que le dice al verdugo: «Quítale la cabeza», es decir, mátalo, Dios habla en un lenguaje ambiguo. Si son dignos, que asciendan más alto, como vemos [como le dijo José al mayordomo]: «El Faraón te levantará la cabeza y te restituirá en tu posición.» Pero si no son dignos, todos morirán, como vemos en la misma historia: «El Faraón te levantará la cabeza y te colgará en la horca» (Génesis 40:13,19, cf. Bamidbar Rabá 1:9).

Esta expresión para contar se presta a un doble significado: ascenso o muerte. Los textos que validan esta interpretación señalan el ejemplo más claro de esta ambigüedad en la historia del mayordomo y el panadero, compañeros de prisión de José, cuyos destinos opuestos se indican con esta misma expresión.

El contenido de nuestra reflexión nos invita a meditar sobre el acto de contar como un gesto de amor, atención y recuerdos a través de los cuales resaltamos tanto la presencia como la ausencia. «Levantemos nuestras cabezas.» Hagamos un censo personal: ¿quiénes están presentes en tu camino, y quiénes, tal vez, han dejado un espacio vacío? 

Demos gracias a El Eterno por los que están, honremos a los que se han ido. Comprometámonos a construir conexiones significativas. ¡Tomemos un momento para contar las bendiciones, reconocer las pérdidas y elevarnos hacia un propósito más alto! 

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR) 

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