Algo para Pensar — Parasha Ki Tisa (lunes, 10 marzo 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos 


¡Shavua Tov Lekulam!


“Dijo más El Eterno a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es (עַם־קְשֵׁה־עֹרֶף הוּא׃) pueblo de dura cerviz.” (Éxodo 32:9)

Ayer concluimos diciendo: La terquedad depende de lo que hagas con ella y de cómo la utilices.

Entre los humanos existe una obstinación INMORAL. Ésta insiste, a pesar de todas las señales de fidelidad divina — “halo tov lanu shuv Mitztrayima” —  en la que es mejor vivir como un esclavo egipcio que morir libre bajo Dios en el desierto (Números 14:3). 


Pero hay una obstinación MORAL que, a pesar de todos los informes en contra, insiste tenazmente con Caleb en que “alo na’aleh veyarashnu otah”, es decir, que podemos llegar a la Tierra Prometida y construirla (Números 13:30).


Nuestros primos árabes practican una obstinación inmoral cuando se niegan a afrontar los hechos de una historia guiada por Dios y recitan a diario en los medios de comunicación masiva la banalidad de empujar a los judíos diciendo, “Desde el rio hasta el mar, Palestina será libre.” 


Pero existe una obstinación moral que se niega a aceptar la acusación que pretende establecer que los judíos hemos invadido y robado la tierra de Palestina. Jamás cederemos ante quienes desean apagar la luz de la libertad y la verdad.


Esta hermosa y bendita tenacidad, que hizo que la cualidad de “keshei oref” fuera digna del agrado divino, es la que nos ha permitido enfrentar los innumerables desafíos que nos han impuesto nuestros perseguidores a lo largo de los siglos hasta el día presente. Somos un pueblo testarudo y obstinado. NO renunciaremos a nuestra existencia nacional, a nuestra fe, a nuestra Torá, a nuestro Dios.


Por eso es que hoy estamos vivos. Esa misma cualidad que nos hizo insensibles a la palabra de Dios y nos hizo bailar alrededor de un becerro de oro ha sido sublimada y nos ha hecho un pueblo fuerte y poderoso para Dios. Eso es lo que Moisés quiso decir en su oración. 


La misma característica que nos hizo ciegos ante ti, oh Dios, nos mantendrá como una nación santa a través de la prueba y la tentación, a través de la persecución y el pogromo una vez que te hayan aceptado.

En toda condición y bajo toda circunstancia, aunque nos ridiculicen y se rían de nosotros, diremos con orgullo y obstinación: “asher bahar banu mekol ha’amin”: Dios nos ha elegido y debemos enseñar Su palabra al mundo. Con obstinación de principios, el mundo se inclinará delante de Dios.


Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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