
Algo para Pensar–Parasha Teruma (miércoles, 26 febrero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!
“Haz un arca de madera de cedro… y cúbrela de oro puro por dentro y por fuera… y en el arca pondrás las Tablas del Testimonio que yo te daré.» (Éxodo 25:10-16)
“Haz el altar de madera de cedro… y cúbrelo de cobre… como se te mostró en el monte, así lo harán.” (Éxodo 27:1-8)
El Sagrado Templo de Jerusalén, así como su precursor, el “Tabernáculo” construido en el desierto del Sinaí, fueron el punto focal de la relación del hombre con Dios y de la relación de Dios con Su creación.
Por un lado, el Templo era el prototipo y la cúspide de nuestro esfuerzo por poner el mundo material en armonía con su Creador; por otro lado, era el lugar que Dios designó como la “tienda de reunión” donde Él se comunicaría con el hombre y manifestaría Su presencia dentro de la realidad física en la que vivimos los humanos.
El Templo albergaba muchos «vasos» o muebles, cada uno de ellos minuciosamente detallado en la sección de la Torá de Terumá (Éxodo 25:1-27:19), cada uno con una función propia. El «Arca» contenía las dos «Tablas del Testamento» inscritas con los Diez Mandamientos y un rollo de la Torá; la menorá tenía siete lámparas de aceite que se encendían todas las noches; la «mesa» contenía los doce panes sin levadura que se disponían sobre ella cada sábado; sobre el altar se ofrecían los «korbanot» (sacrificios de animales); etc…
¿Cuál de estos «vasos» representaba mejor el significado general del Santo Templo? ¿En cuál de estas diversas funciones residía el objetivo principal del Templo? Dos grandes sabios de la Torá, Maimónides y Najmánides, expresan puntos de vista diferentes sobre el asunto.
Maimónides, en su monumental codificación de la ley de la Torá, «Mishne Torá», describe el Templo Sagrado así: «Es una mitzvá activa construir una casa para Dios para facilitar la ofrenda de korbanot…»
Por otro lado, Najmánides señala que el primer elemento de las instrucciones de Dios a Moisés sobre la construcción del Santuario es el arca. «El objetivo principal del Santuario», explica Najmánides, «es servir como lugar de descanso de la Shejiná» (presencia divina). Esto se realiza en el arca, como Dios le dice a Moisés (Éxodo 25,22): «Allí hablaré contigo y te hablaré desde encima de la cubierta del arca…»
Uno puede ver el Santo Templo en términos de lo que hacemos allí para traer a este mundo la realidad de Dios; o uno puede ver el Templo en términos de lo que hace por nosotros, en un análisis enfocado en algo que va más allá de lo que nuestros esfuerzos pueden lograr. Para esto, le echaremos una ojeada al documento escrito por Maimonides, «Mishneh Torah.»
Esto, en nuestra próxima reflexión.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




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