
Algo para Pensar–Parasha MIshpatim (Shabbat, 22 febrero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shabbat Shalom Lekulam!
“Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que El Eterno ha dicho, y obedeceremos”(Éxodo 24:7).
Como lo atestigua el versículo citado anteriormente, nuestro pacto con Dios implica no sólo “hacer” la voluntad divina, sino también “escucharla,” comprenderla e identificarnos con ella. En otras palabras, servimos a Dios no sólo con nuestras acciones, sino también con nuestra mente y nuestro corazón, estudiando Su sabiduría, añadiendo amor y admiración por Su verdad.
Sin embargo, como señalan nuestros sabios, el pueblo dijo: “Haremos,” antes de decir: “Escucharemos.” Esto significa que nuestra observancia a los mandamientos NO depende de nuestra comprensión. Primero viene el inequívoco compromiso de HACER lo que Dios ordena. Solo después de haber asumido este acuerdo es que nos comprometemos también a “escuchar” y comprender.
Un hermoso pasaje talmúdico ilustra cómo Dios valoró esta declaración hecha por el pueblo:
“En el momento en que el pueblo de Israel colocó ‘Haremos’ antes de ‘Escucharemos’, vinieron seiscientos mil ángeles, [uno] por cada judío, y colocaron dos coronas sobre su cabeza: una por ‘Haremos’, y otra por ‘Escucharemos’” (cf. Talmud Shabat 88a).
Un examen más minucioso o detenido de la redacción de este pasaje revela una aparente inconsistencia.
Sus palabras iniciales implican que los regalos que trajeron los ángeles no fueron por las declaraciones “Haremos” y “Escucharemos” en sí, sino por el hecho de que el pueblo de Israel ubicó el ‘Haremos’ ANTES de ‘Escucharemos.’”
Entonces, ¿por qué cada uno recibió DOS coronas, “una por ‘Haremos’ y otra por ‘Escucharemos’”?
Los maestros jasídicos explican: Dar prioridad al “Haremos” sobre el “Escucharemos” no es sólo una virtud en sí misma, significando un compromiso incondicional con la voluntad divina. También tiene un efecto profundo sobre el “hacer” y el “escuchar” en sí, elevándolos a un nivel completamente diferente de logro y comprensión.
Cuando anteponemos “haremos” a “escucharemos,” decimos: “Cumpliré la voluntad divina no según mis propios términos, sino según los de Dios. No lo hago porque lo entienda y en la medida en que lo entienda, sino porque Dios me lo ordenó.” De este modo, nuestra acción se eleva de un simple acto humano finito y temporal hacia lo infinito, eterno e inequívocamente divino.
Ciertos aspectos de la voluntad divina nos resultan más comprensibles, otros no tanto. Es más fácil identificarnos con ciertas mitzvot, mientras que hay otros nos resultan más difíciles de entender.
La única manera de lograr una comprensión total de la verdad divina es vivir esa verdad, de manera plena e inequívoca en nuestra actividades diarias. Sólo cuando anteponemos el “haremos” al “escucharemos,” nuestro “escucharemos” logra una verdadera comprensión de lo divino.
Y, ¡cuánto nos gustaría escuchar a Dios y comprenderlo con precisión! Entonces, ¡obedezcamos aunque no lo entendamos!
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




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