Algo para Pensar–Parasha MIshpatim (martes, 18 febrero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos


¡Shalom, Shalom Lekulam!


«Y subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno.» (Éxodo 24: 9-10)


Esta posibilidad me llamó la atención gracias al relato que hace William Manchester sobre el día en que murió John F. Kennedy. 


El moribundo presidente fue llevado al Hospital Parkland de Dallas. Nadie sabía en ese momento que ya no podía recibir ayuda. Sin embargo, en ese momento crítico, la histeria tomó dominio, e incluso los individuos más importantes del país sufrieron una repentina impotencia, manifestando un comportamiento desconcertante. Cada uno comenzó a prestar atención a trivialidades que de otro modo nunca se le habrían ocurrido. Considere los siguientes seis ejemplos identificados por Manchester:


1) El comandante militar del presidente con mayor rango ignoró al Cuerpo de Señales y sus magníficas comunicaciones y en su lugar hizo una llamada con tarjeta de crédito al operador de la Casa Blanca. Allí dejó dos mensajes, en el siguiente orden: 1) un mensaje a su esposa, 2) una solicitud de información sobre alguna información de inteligencia relacionada a un complot contra el país.


2) Un valiente oficial del Servicio Secreto, que había dado su abrigo para cubrir la herida abierta en la cabeza del presidente herido, corrió de un lado a otro por el hospital intentando pedir prestada una chaqueta. En ese momento de grave emergencia, estaba más preocupado por su decoro en la vestimenta.


3) Un periodista experimentado abandonó el lugar y se fue a otra parte para indagar acerca de  «las novedades del mundo.»


4) En medio de esta convulsión, el secretario del Presidente concluyó que el Presidente no podría asistir a una inminente conferencia y que el Vicepresidente tendría que sustituirlo. Le preocupaba que el Vicepresidente no tuviera una audiencia lo suficientemente grande, y por lo tanto, le indicó que se dirigiera inmediatamente al lugar del discurso.


5) Los empleados del hospital insistieron en registrar al presidente en la habitual forma burocrática: «Kennedy, John F, hombre blanco».


6) Uno de los asistentes más distinguidos del presidente fue detenido por una mujer en el escritorio de entrada y obedientemente procedió a firmar, escribiendo su nombre de forma artística.¿Qué pasó este fatídico día en el mes de noviembre del año 1963? ¿Por qué esta serie de sucesos irracionales?


Esta historia continuará….


Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

Notas** «La muerte de un presidente» de William Manchester es un libro de 1967 que detalla los acontecimientos que rodearon el asesinato del presidente John F. Kennedy. El libro cubre el período del 20 al 25 de noviembre de 1963.

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