
Algo para Pensar- Parasha Yitro (lunes, 10 febrero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shavua Tov Lekulam!
«…y a sus dos hijos; el uno se llamaba Gersón, porque dijo: Forastero he sido en tierra ajena; y el otro se llamaba Eliezer, porque dijo: El Dios de mi padre me ayudó, y me libró de la espada de Faraón» (Éxodo 18:3-4).
¿Se embriagó Moisés al igual que lo hizo Noé; pero, no con vino si no con el despliegue de poder manifestado en la liberación del pueblo israelita en Egipto? Continuemos, y veamos qué podemos descubrir…
No es de extrañar que la Torá nos diga, justo antes de la reunión, que cuando Yitro trajo a Tzipora y a los dos niños, los nombres de los niños eran Gershom y Eliezer.
La Torá explica porqué Moisés les dio estos nombres. El mayor se llamaba Gershom, «ki ger hayiti be’eretz nokhriya», «era un extraño en tierra extranjera.” Al más joven lo llamó Eliezer porque «Elohei avi be’ezri», «el Dios de mi padre me ayudó.” ¿Por qué esta información sobre los nombres de los hijos de Moisés nos llega ahora, precisamente en este contexto donde Yitro aparece con la esposa y los hijos de Moisés?
Estamos en un escenario en el que podemos ver cómo se manifiestan los sentimientos de Yitro; podemos percibir la presencia de un señuelo que nos da acceso a sus pensamientos más íntimos. Yitro sabe que Moisés una vez fue una persona humilde, que probó la amargura de la soledad, de ser un extraño desconocido y no deseado. Que en algún momento supo que no sólo tiene Dios, sino un padre. Ahora, el mismo individuo, piensa Yitro, está sentado en la cima del mundo, y su forma de actuar da la impresión de haber perdido de vista que él mismo — Moisés— fue un «Gershon,” un extraño que dejó atrás a su esposa e hijos.
Y así, el anciano Yitró, de espíritu quebrantado y corazón apesadumbrado, toma su sombrero en la mano y procede a la confrontación con el orgulloso, ingrato y exitoso Moisés. Yitró está dispuesto a aceptar la humillación, a arrastrarse ante su triunfante y altivo yerno, y suplicarle que reciba a su esposa y a sus hijos.
Este es el patético mensaje que Yitró le envía a Moisés: “ani hotenkha Yitró ba elekha, ve’ishtekha ushenei vanekha imah”, “Moisés, yo, tu anciano suegro Yitró, vuelvo a ti y traigo a tu esposa y a tus dos hijos pequeños”. ¿Te acuerdas de nosotros, Moisés? ¿Te acuerdas de las voces de tu pasado? Estamos aquí de nuevo, suplicándole a Su Excelencia que nos reciba.
Y sucedió lo que Yitro jamás sospechó.
Esto es, Algo para Pensar
(drigs, CEJSPR)




Deja un comentario