Algo para Pensar (jueves, 23 enero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!
“Entonces El Eterno se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón.” (Éxodo 4:14)
¿Es esta una renuencia virtuosa de parte de Moisés?
Varias fuentes midráshicas indican claramente que sí lo es. Al leer en Tanjumá Shemot 27 notamos cómo se articula el dilema de Moisés en términos morales:
a diferencia de las famosas luchas entre los hermanos que protagonizan los relatos del Génesis (“Encontrarás que todos los hermanos se odian entre sí…”) — Caín y Abel, Ismael e Isaac, Esaú y Jacob, los hermanos de José y José — la relación de Moisés y Aarón es una de preocupación mutua: “se regocijaban en la grandeza uno del otro.”
Moisés rechaza el llamado de Dios porque “Todos estos años, Aarón mi hermano ha sido profeta; ¡y ahora yo debo invadir el territorio de mi hermano y afligirlo!” Dios busca tranquilizar a Moisés respondiéndole: Aarón es bastante desinteresado y “se regocijará en su corazón” (4:14), estará genuinamente feliz con la encomienda que te he dado. De esta manera, el midrash nos da un nuevo modelo para las relaciones fraternales, un idilio de amor mutuo no contaminado por el egoísmo.
El motivo midráshico, que arroja una luz benigna sobre Moisés y Aarón, es la forma más común de entender el rechazo altruista de Moisés a la misión de Dios. Rashi cita la tradición: Aarón será recompensado por su falta de mezquindad; será investido con el pectoral sacerdotal, el “choshen”; el corazón amoroso de Aarón será cubierto con las luces (el “urim vetumin”) del oráculo.
Pero aquí está el problema. En la interpretación realizada por Rashi, Moisés aparece perdiendo su papel sacerdotal como señal de la ira de Dios. Éste es el efecto –el “roshem”, el rastro– de la ira de Dios. El sacerdocio no vendrá de él. Da la impresión que el respeto de Moisés por su hermano, su renuencia a traspasar, no es inequívocamente virtuosa. En la lectura de Rashi, ésta actitud por parte de Moisés despierta la ira de Dios privándole eternamente de la función sacerdotal.
Este tema del disgusto de Dios por el desgano de Moisés sería bastante comprensible si Rashi no hubiera introducido el tema edípico. Porque, como hemos notado, las fuentes midráshicas tienden a considerar la vacilación de Moisés en traspasar el privilegio de su hermano como una virtud. Otro midrash amplificará esta percepción de las relaciones entre estos dos hermanos. Leamos.
«Y aconteció en el octavo día…» (Lev. 9:1) Nuestros Sabios dijeron: Durante los siete días que Moisés estuvo en la Zarza Ardiente, Dios continuamente lo instó: «Ve a Mi misión,» y él respondió: «¡Envía por cuya mano enviarás!» Esto se repitió en cada uno de los siete días. Dios le dijo: «Te estoy diciendo que vayas, y tú dices: «¡Envía por mano de quién enviarás!» Tan cierto como que estás vivo, mañana te lo pagaré.
Cuando el Tabernáculo esté terminado, asumirás que servirás como Sumo Sacerdote; y entonces os diré: «¡Llama a Aarón para que sirva como Sumo Sacerdote!.» Así dice: «Moisés llamó a Aarón y a sus hijos…» (Lev. 9:1) Moisés dijo a él: «Así me mandó Dios que te nombrara a Ti, Sumo Sacerdote.» Aarón respondió: «¡Tú has trabajado en el Tabernáculo y yo soy Sumo Sacerdote! es como pensar que me he convertido en Sumo Sacerdote. Moisés le respondió: «Así como tú te regocijaste por mi ascenso a la grandeza, así yo me regocijo por tu ascenso a la grandeza…» Moisés había dicho [en la Zarza Ardiente], «Por favor, mi Señor – Tú estás trayendo sobre mí un clamor, pues mi hermano es mayor que yo – ¡y yo debería ir a Faraón!…» Dios había respondido: «Vives, tienes razón – él es mayor que tú – sin embargo, cuando te vea, se regocijará en ti su corazón…» …Así que los siete días que Moisés estuvo ocupado con el Tabernáculo, roció la sangre y realizó los ritos sacerdotales; hasta que Dios le dijo: «¿Te parece que te has convertido en Sumo Sacerdote? Llama a Aarón y a sus hijos para que sirvan como sacerdotes…»
Aquí se celebra el altruismo de Moisés. mientras acepta todas las implicaciones de su pérdida del sacerdocio. El hecho de que haya trabajado tanto por el Tabernáculo, específicamente que haya actuado como Sumo Sacerdote durante los siete días de la consagración, expresa un vínculo existencial con el rol que ha perdido. Estos siete días, como señala el midrash, representan una especie de justicia poética.
Durante siete días, Moisés resistió el llamado de Dios en la Zarza Ardiente; ahora, durante siete días, se percibe a sí mismo desempeñando un papel al que luego se verá obligado a renunciar. Aarón siente el aguijón de la ironía hacia su hermano: «¡Ahora, después de todo esto, me convierto en Sumo Sacerdote!» Pero Moisés corresponde a la alegría desinteresada de Aarón: «es como si [yo] me hubiera convertido en Sumo Sacerdote.»
¿Se habrá resuelto el «enigma» en cuanto al pago de Moisés por negarse durante siete días a ir a Egipto y liberar al pueblo?
Esta historia continuará en nuestra próxima edición.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




Deja un comentario