Algo para Pensar (viernes, 17 enero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shabbat Shalom Lekulam!


“Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto.” (Éxodo 2:14)
Y al día siguiente…


…el episodio alcanzó su clímax. Moisés intentó evitar la violencia entre dos hebreos (los que ya no son descritos como sus hermanos). Quienes terminan burlandosé de él.


La razón de su temor es evidente: a pesar de su cautela inicial, el asesinato del egipcio se ha hecho público. Y de hecho, en el versículo siguiente leemos que tiene que huir por causa de la sentencia de muerte dictada por el faraón. Pero ¿por qué la narración se detiene en el diálogo entre Moisés y el hebreo que le amenaza? 


Y en particular, ¿por qué Moisés responde a su amenaza con: “¡Entonces el asunto es conocido!”? La narración podía comunicar con bastante fluidez sin utilizar estás tres palabras hebreas dado el hecho que el temor de Moisés está suficientemente explicado en el texto.


En este punto, el midrash intercala un tema que encontraremos una y otra vez. Veamos cómo Rashi integra este tema consistentemente en su comentario:

Moisés tenía miedo: estaba ansioso porque veía entre los israelitas gente malvada, delatores. Dijo: “Me preocupa que no sean dignos (ra’uy) de ser redimidos.” 
Entonces se sabe el asunto: “Estaba perplejo por el asunto: ¿en qué pecó Israel, más que todas las setenta naciones, para que sean oprimidos con duros trabajos? Pero ahora veo que son dignos (ra’uy) de ello.”

Éstas son las primeras palabras de Moisés. La interpretación de Rashi revela un Moisés perplejo sumergido en silencio sobre el significado del sufrimiento que está presenciando: ¿Por qué los israelíes merecen su sufrimiento?

Tiene un momento de intuición que arroja luz sobre un viejo enigma. Se da cuenta que los malvados israelitas han difundido la noticia de que fue él quien mató al egipcio. Es este descubrimiento de la corrupción moral entre su pueblo lo que le causa miedo o ansiedad: “Tal vez no sean aptos para la redención… Ahora veo que son aptos para la esclavitud.” 

La cuestión que preocupa a Moisés es la de la condición de “aptos” de los israelitas. La palabra “ra’uy” significa “aptos”, “dignos”, literalmente “para ser vistos como…”. Moisés está empeñado en ver su realidad buscando algún tipo de armonía moral, pero no la encuentra. Cuando se da cuenta que las lenguas maliciosas entre su propio pueblo son los que lo han delatado, finalmente ve una siniestra idoneidad en su sufrimiento.


El problema del ver está sumergido en el lenguaje del texto midráshico: «Estaba ansioso cuando VIO entre los israelitas gente malvada… VEO que son aptos para la esclavitud…» Los Sabios obviamente se están enfocándose en un problema eterno de la teodicea judía: ¿Por qué los judíos han sido seleccionados para la persecución a lo largo de los siglos?

Moisés se convirtió en el PRIMERO de una cadena interminable de interrogadores angustiados sobre el significado de la historia judía. Sorprendentemente, los Sabios lo describen como justificando la esclavitud israelita en términos morales. En su lectura, Moisés se siente preso de una ansiedad radical: tal vez la redención no pueda ocurrir, tal vez sean esencialmente no aptos para la libertad, e incluso sean candidatos para permanecer en esclavitud.


Lo que despertó en Moisés tanta ansiedad fue el fenómeno de los «informantes malvados.» Esta percepción se expresa aún más poderosamente en la fuente de Rashi en Shemot Rabba (1:30): «Él reflexionaba en su corazón y decía: ‘Hay «lashon hará,» palabras malas entre ellos. ¿Cómo serán dignos de redención?’” 


Claramente, el midrash no habla sólo de unos pocos “informantes malvados”, sino de una característica – la conversación mala – que suscita una pregunta sobre la posibilidad misma de la redención. Tanto en el midrash como en la versión de Rashi, se hace hincapié en la extensa preocupación de Moisés por la cuestión del sufrimiento de Israel, y en el cómo esto se puede convertir en un momento de entendimiento o comprensión. 


«¡Entonces se sabe el asunto!» se traduce casi como una confirmación de una ansiedad reprimida. Ahora Moisés sabe lo que antes había sido solamente una sospecha, cuando iba de un lado a otro: algo está podrido en el hablar de su pueblo. 


En esta lectura, lo que preocupa a Moisés NO es el peligro que enfrenta por haber asesinado al egipcio (este es un hilo separado de la narrativa), sino una inevitable manera de ver a su pueblo que le lleva a pensar que la redención es incongruente con su realidad.


Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

Deja un comentario

Trending