Algo para Pensar – Primera Parte (Shabbat, 11 enero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shabbat Shalom Lekulam!
«Entonces se echó José sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y lo besó. Y mandó José a sus siervos los médicos que embalsamen a su padre; y los médicos embalsamaron a Israel. Y le cumplieron cuarenta días, porque así cumplían los días de los embalsamados, y lo lloraron los egipcios setenta días.» (Génesis 50:1-3)
José obedece el deseo de su padre y lo entierra en Canaán, exactamente donde él lo pidió. Pero el funeral y los preparativos tienen todos los elementos de un funeral egipcio.
Jacob es recipiente de un entierro real egipcio mientras José organiza la procesión fúnebre pidiendo permiso al faraón para enterrar a su padre en Canaán. Escuche las palabras de José y cuán diferentes suenan a las de su padre:
«Mi padre me hizo jurar, diciendo: He aquí que estoy a punto de morir; entiérrame en el sepulcro que cavé para mí en la tierra de Canaán» (50:5 ).
¿Acaso no le resulta extraño que no haya presentado ningún tipo de rechazo a Egipto, ninguna crítica a las prácticas funerarias egipcias, ni siquiera una referencia a las tierras ancestrales? Solo ha dicho una cosa relacionada, y lo que dice acerca de Jacob en cuanto a que él ya había cavado su propia tumba, no es cierto porque su padre nunca hizo tal aseveración.
Definitivamente, este asunto con José no marcha bien.
Faraón accede a la petición y José encabeza una destacada delegación egipcia, repleta de «los sirvientes de Faraón, los ancianos de su casa y los ancianos de Egipto,» caballos y carros egipcios, símbolos del poder y la cultura egipcia, con sus hermanos «acompañándolos» funcionando como si fueran solamente un anejo o una nota a pie de página (50:7-9).
Si alguna duda queda de que José organizó un funeral al estilo egipcio, escuche los comentarios de los transeúntes que observaban la procesión fúnebre: «Este es un gran duelo para Egipto» (50:11). Así como los hermanos de José lo ven como un egipcio, los cananeos interpretan que el funeral de Jacob es una procesión egipcia.
José sigue la letra de las instrucciones de su padre pero no su espíritu. Incluso después de la muerte de su padre, rechaza el mensaje de Jacob. Parece que Jacob ha fracasado. José no será su sucesor, de hecho, ¡no hay sucesor! El pacto ha sido enterrado con Jacob.
¡Qué catástrofe! (Pendientes a la segunda parte que les llegará en horas de la tarde.)
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




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