Algo para Pensar (jueves, 9 enero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!
«Y bendijo a José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día, el Ángel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra.» (Génesis 48:15-16)
Jacob al colocar sus manos sobre las cabezas, las cruza intencionalmente. Abre su bendición invocando su ascendencia y al Dios con quien sus predecesores tuvieron una relación profunda, continúa haciendo referencia al «ángel» que lo redimió de sus encuentros con culturas extranjeras que casi lo devoran (Laban y Esaú), y concluye con la entonación : «Que mi nombre y el nombre de mis padres, Abraham e Isaac, sean invocados sobre ellos, y florezcan como peces (וְיִדְגּוּ) en medio de la tierra» (48:15)
Jacob insiste en pronunciar sobre Efraín y Menashé los nombres de sus antepasados e introducirlos al Dios de sus antepasados. Además, los bendice para que florezcan, de una manera muy extraña, como peces en su tierra, la tierra de Egipto. Pero, ¡los peces no prosperan en la superficie terrestre!
Jacob realiza un mensaje impactante en el que cualquier éxito que la familia experimente en Egipto no es natural y, en última instancia, no durará. «Dios os devolverá a la tierra de vuestros antepasados» (48: 21), proclama a sus nietos. El clan de Jacob en Egipto es comparable con un pez fuera del agua. Refuerza lo dicho asignando porciones a Efraín y Menashé en la Tierra Prometida; su futuro, afirma, está en la tierra de sus ancestros, no en la nueva tierra donde nacieron.
Todo esto se destaca aún más cuando Jacob, respondiendo a las protestas de José sobre las manos cruzadas, explica su preferencia por Efraín. El nombre de Menashe celebra el intento de José de olvidar su pasado: «Porque Dios me ha ayudado a olvidar mi sufrimiento y la casa de mi padre» (41:51). Sin embargo, el de Efraín, el más joven, refleja una comprensión más sutil de José en relación a su posición: «Porque Dios me ha hecho fructífero en la tierra de mi opresión» (41:52). El nombre de Efraín incluye el reconocimiento por parte de José de que la tierra de su éxito es también la tierra de la opresión, y probablemente este sea el elemento al que Jacob desea llamar nuestra atención.
Jacob es la primera figura masculina destacada de la Torá que INTENCIONALMENTE prefiere al más joven en lugar del mayor. Tanto Sarah como Rebeca lo hicieron, cada una por sus propios motivos. Al preferir al más joven. Lo que distingue aún más a Jacob es que su elección no es excluyente. Menashe TAMBIÉN será un miembro del pacto en pleno derecho. Pronto veremos que Jacob extiende esto al resto de sus hijos.
Jacob presenta su reclamo, José lo rechaza y Jacob se niega a aceptar el rechazo de José. Este debate trasciende a los dos jovencitos. Ellos son solamente el punto de inflamación de un desacuerdo fundamental. ¿Dónde estará el futuro del clan?
Para Jacob el futuro está arraigado en su pasado, mientras que para José el futuro está completamente desconectado del pasado. Y ninguno está dispuesto a ceder ante el otro. Curiosamente, a lo largo de esta escena se hace referencia a Jacob constantemente con su nombre de Israel. Claramente Jacob se ha hecho cargo en su intento de guiar el destino de los hijos de José, a José mismo y, en última instancia, a todo el clan.
¡Tremendo pulseo que se está dando entre el hijo favorito y su padre! ¡Esta lucha no se asemeja a ninguna de las que Jacob ha tenido antes!
¿A quién ama más Jacob: a José o a sus demás hijos?
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




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