Algo para Pensar (martes, 7 enero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!
«Y ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos.»(Génesis 48:5)
Algún tiempo después, se acerca un mensajero a José para informarle que Jacob se ha enfermado. José toma a sus dos hijos, Menashe y Efraín, y los lleva consigo a la cabecera de la cama de Jacob. Jacob se sienta en su cama y le dice a José lo siguiente:
“y dijo a José: El Dios Omnipotente me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo, y me dijo: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de naciones; y daré esta tierra a tu descendencia después de ti por heredad perpetua. Y ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos. Y los que después de ellos has engendrado, serán tuyos; por el nombre de sus hermanos serán llamados en sus heredades.” (Génesis 48:3-6)
Este discurso da la impresión de ser una colección desordenada de pensamientos inconexos sin un mensaje coherente. ¿Revela el mismo alguna condición de salud de Jacob que lo lleva hablar desconectadamente? ¿Cuál es la conexión entre la promesa de Dios y el hecho de que Jacob tomará a Efraín y a Menashe como hijos suyos? ¿Qué significa para Jacob tomar a los dos niños como suyos, y cómo se relaciona esto con la muerte prematura de Raquel?
Cuando analizamos detenidamente este asunto, nos damos cuenta que Jacob ha entrelazado convenientemente dos mensajes divinos separados en su origen y conectados únicamente por un solo elemento: el lugar de su entrega.
La promesa de Dios hacer a Jacob numeroso, particularmente como él la fórmula aquí, se da solamente cuando Jacob regresaba DE la casa de Labán (35:11), mientras que la promesa de la tierra se da por primera vez en su camino HACIA la casa de Labán (28:13).
Es, por lo tanto, en esta mezcla de mensajes que tenemos una pista sobre la estructura del discurso de Jacob. Jacob hace una retrospección cuando comienza a recordar el mensaje divino en su camino hacia a Harán, de que será numeroso, y termina con el cómo ese mensaje es desafiado y opacado por la muerte de Raquel a su regreso.
Como a los ojos de Jacob, Raquel es su esposa principal y la única cuyos hijos pueden considerarse un cumplimiento de la promesa divina. Por ende, él estima que la promesa de Dios aún no se ha cumplido. Así que, para que la promesa se cumpla, los nietos de Raquel — hijos de José — necesitan ser sustitutos de los hijos adicionales que Jacob pudo, pero nunca tuvo con Raquel.
El tema de los dos hijos es uno que está presente a lo largo de la narración. Jacob pierde dos hijos (José y Simeón), al igual que Judá. Los dos hijos de Judá son “reemplazados” a través de los gemelos que tuvo Tamar, y ahora Jacob reclama los dos hijos de José como reemplazos por los hijos que nunca pudo tener con Raquel.
Además, Rubén ofrece dos de sus hijos a Jacob si no devuelve a Benjamín.
Sin embargo, un examen más detallado del pasaje revela una capa adicional que Jacob ha entretejido cuidadosamente. En su primera línea, hace referencia a Canaán como la tierra de la revelación; en el versículo siguiente, señala que Dios le promete ESTA tierra, y en su última línea se esfuerza por describir la ubicación geográfica de la muerte y el entierro de Raquel: NO en Padan-Aram, sino en la tierra de Canaán, en el camino a Efrat, que es Beit Lejem.
El mensaje de Jacob es claro: la tierra del pasado y el futuro de la familia, la tierra de la revelación y las promesas divinas, es Canaán. Y si esto no fuera suficiente, la identificación de Menashe y Efraín también está vinculada geográficamente. Son los dos hijos que le nacieron a José en EGIPTO.Esta historia continuará…
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




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