Algo para Pensar (lunes, 6 enero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shavua Tov Lekulam!
“Mas cuando duerma con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos. Y José respondió: Haré como tú dices. E Israel dijo: Júramelo.** (הִשָּׁבְעָה) Y José le juró. Entonces Israel se inclinó sobre la cabecera de la cama.” (Génesis 47:30-31)
Con la ayuda de José, Jacob se establece con su clan en la tierra de Gosén, lejos del centro político y cultural de Egipto, donde José sigue viviendo. Diecisiete años después, Jacob siente que su fin está cerca y llama a José a su lado.
Después de casi dos décadas en Egipto, Jacob se familiarizó con su cultura, y en particular con su forma de interpretar la muerte. En Egipto, la muerte es simplemente un pasaje hacia una nueva forma de vida corpórea. El cuerpo se conserva y se sepulta en una elaborada estructura con las muchas provisiones que necesitará en el otro mundo. Cuanto más importante sea el difunto, más grandiosa será la ceremonia. Jacob no quiere tener ningún tipo de relación con estos rituales.
Además, al igual que Abraham, que entiende que un lugar de descanso final significa permanencia, Jacob piensa que Egipto no puede ser su lugar de descanso final. Lo cierto es que, Egipto no es más que una parada en su largo y complejo viaje, y ese viaje debe terminar en la tierra prometida consagrada a sus antepasados en el pacto. Ninguna tierra extranjera puede proporcionar el ancla para el futuro del clan de Jacob. Debe ser enterrado en el único lugar al que él puede llamar hogar: Macpela.
El paralelismo con Abraham se ve reforzado por un extraño acto simbólico: colocar la mano bajo el muslo. Aunque resulta difícil descifrar el simbolismo específico de esta acción, dado que sólo aparece dos veces en la Biblia: una cuando Abraham le pide a su sirviente que busque una esposa para Isaac en su tierra natal, y la otra es ésta; cuando Jacob le pide a José que lo entierre en Canaán.
En el caso de Jacob, el acto puede tener un significado adicional, ya que la cadera es el lugar donde Jacob es herido en su misterioso encuentro nocturno. Al igual que Abraham, Jacob está preocupado por su futuro y cree que la petición es esencial para garantizar ese futuro.
Al igual que Abraham, Jacob insiste en un juramento. Sin embargo, una vez le echamos una mirada notamos que entre ambos hay una diferencia. Abraham exige un juramento en el que su siervo coloca su mano debajo de su muslo.
En el caso de Jacob, éste exige el cumplimiento del juramento DESPUÉS que José accede a cumplir la petición de su padre (47:31). ¿Por qué es necesario un juramento en adición al acto simbólico, especialmente cuando el hijo responde: “Haré como me has dicho”?
¿Será posible que, si bien José accede verbalmente a la petición de su padre, nunca realizó el acto simbólico de poner la mano debajo del muslo, dado que tal acto NO se menciona en el texto? Si este es el caso, entonces, la petición de un juramento por parte de Jacob es aún más significativa porque parece ser que inicialmente José no estaba dispuesto a acceder a la petición de su padre.
Da la impresión que Jacob no confía plenamente en que José cumplirá su promesa, incluso después del compromiso simbólico. En retrospectiva, la petición inicial de Jacob a José indica que él no está expresando simplemente una preferencia por el entierro en Canaán, sino que está rechazando toda posibilidad de ser sepultado en Egipto. Veamos lo que pudo haber dicho y lo que dice en realidad:
Las frases «me llevarás de Egipto» y «me sepultarás en el sepulcro de ellos,» — las que Jacob pudo haber omitido — apuntan a su rechazo de Egipto y agravan su desconfianza hacia José. Incluso la petición de que José haga por él «una bondad y una verdad» sugiere que desde la perspectiva de Jacob el entierro en Canaán es una necesidad que debe cumplirse.
Pero Jacob también entiende que José, fundamentalmente no está de acuerdo con la forma como él ve el asunto de ser sepultado en Egipto versus Canaán y, por lo tanto, decide formularle a su hijo una petición de bondad que revela cuán preocupado está con este asunto. ¡De ninguna manera acepta ser sepultado en este país en el que vive como un extranjero!
José y Jacob se entienden y reconocen que cada uno ve el futuro del clan de manera diferente. José lo ve en Egipto, siendo Canaán un antiguo país primitivo que quedó atrás. Jacob cree que el enamoramiento de José por Egipto está equivocado y que el futuro está en la tierra de sus padres, en la tierra de los pactos.
Si la preocupación de Jacob fuera simplemente por el lugar de su sepultura, probablemente habría pedido la intervención de Judá, el hijo en quien confía más que en cualquier otro. Está claro que él está más interesado en confrontar a José que en asegurar que su entierro se haga como él ha estipulado.
Jacob pide un juramento que obligue a José. Esto parece ser suficiente para disipar sus preocupaciones, por lo que procede a inclinarse ante José. El hecho de que se incline ante José sólo DESPUÉS de él hacer el juramento puede ser un indicador más de la tensión existente. Jacob cede autoridad a José sólo una vez que está lo suficientemente seguro de que éste cumplirá su petición. ¿Lo hará?
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)
Notas** Este verbo está utilizado en modo imperativo. Jacob le está dando una orden a José.




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