El judío en lucha
Por Rabino Adin Steinsaltz
Rashi introduce la parashá de esta semana con las palabras del Midrash: Jacob deseaba vivir en tranquilidad, pero entonces los problemas de José le sobrevinieron. Cuando los tzadikim desean vivir en paz, el Santo, Bendito Sea, dice: “¿No es suficiente para los tzadikim que haya tantas cosas preparadas para ellos en el otro mundo, que busquen vivir en paz en este mundo? » (Génesis Rabá 84:3)
A pesar de los deseos de Jacob de una existencia pacífica después de soportar muchos desafíos, su vida está marcada por continuas luchas y crisis. La paradoja destacada es que, si bien los tzadikim se esfuerzan por lograr la paz mental, sus viajes a menudo están llenos de tristeza y pena, lo que sugiere que el sufrimiento no es simplemente una prueba sino un aspecto esencial de su crecimiento espiritual. Esta noción se ve reforzada por varias fuentes de la tradición judía que afirman la ausencia de descanso para los justos, indicando que la tranquilidad no es parte de su recompensa divina.
En general, las preguntas son centrales para la fe judía. La búsqueda de la comprensión y el crecimiento de la fe están profundamente entrelazados con el arduo y continuo cuestionamiento. No hay descanso para los cansados. Sin embargo, en lugar de evadir dudas e incertidumbres, los tzadikim se “enredan” con ellas, lo que conduce a una vida espiritual más rica.
Esta búsqueda constante de conocimiento y claridad desafía la noción preconcebida de que una vida de fe debe estar libre de luchas. Más bien, abraza la idea de que cuestionar es vital para el desarrollo personal y espiritual.
La angustia y la lucha interior son habituales en el curso de los fieles.
Se ha dicho que el verso “Siete veces el tzadik cae y se levanta” (Prov. 24:16), no es una descripción de los fracasos del tzadik sino de sus progresión natural. Las luchas y los interrogantes son parte de este viaje.
En última instancia, una vida de fe y adherencia a la Torá y las mitzvot no garantiza tranquilidad sino que ofrece un marco estructurado dentro del cual las personas pueden afrontar sus desafíos.
Al aceptar las complejidades de sus viajes, los tzadikim no encuentran una solución silenciosa sino una oportunidad para involucrarse más profundamente con preguntas importantes. La progresión que experimentan no es la de lograr la paz sino la de evolucionar a través de sus indagaciones, lo que los lleva a verdades espirituales más elevadas y a un cuestionamiento más profundo.
Esta perspectiva redefine la tranquilidad no como un objetivo final sino como un subproducto de una lucha significativa y un crecimiento en la búsqueda de la rectitud.
Preguntas para considerar
¿Cómo podemos reconciliar la idea de tranquilidad y paz en nuestras vidas con la lucha interminable en pos de la justicia?
Traducción y/o paráfrasis: drigs, CEJSPR




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