La No Violencia como Herramienta de Control: Una Reflexión Crítica
Por Dr. Ismael González-Silva, Director CEJSPR
Sin duda, la violencia es un fenómeno complejo y multifacético con diversas manifestaciones a lo largo de la historia. Desde las guerras entre naciones como la más fácil de identificar hasta las luchas internas presentes en los habitantes particulares de cada sociedad.
Dentro de este contexto de violencia, escuchamos el llamado a la paz, a la no violencia como una consigna poderosa que ha sido adoptada por movimientos sociales, líderes políticos y figuras religiosas como si se tratara de un principio moral y estratégico inviolable. Sin embargo, es necesario reflexionar sobre la ambivalencia de este concepto, ya que a menudo se utiliza no solo como una herramienta de resistencia ética, sino también como un mecanismo de control de los oprimidos.
En este ensayo sostengo que, aunque la no violencia puede ser una respuesta legítima y constructiva en ciertos contextos, su invocación constante, especialmente desde las estructuras de poder, puede – y es utilizada — para sofocar el levantamiento de los grupos subyugados y mantener el statu quo.
El Significado de la No Violencia en el Contexto Social
Los promotores más conocidos de la no violencia han sido Mahatma Gandhi y Martin Luther King Jr. A partir de sus enseñanzas y prácticas, ésta es entendida generalmente como una resistencia pacífica ante la injusticia, que busca transformar la sociedad sin recurrir al uso de la fuerza física.
En su expresión más idealista, la no violencia apela a la consciencia moral de los opresores con el objetivo de dirigir la sociedad a ser más justa y equitativa. Visto desde esta perspectiva, la no violencia parece ser una forma de subvertir el orden establecido, donde la confrontación cambia del escenario físico al plano de las ideas y los valores.
Sin embargo, cuando analizamos este principio desde una perspectiva crítica, se hace evidente que la no violencia puede ser utilizada por los mismos sistemas de opresión que la promueven para impedir una confrontación más directa que ponga en peligro el poder que detentan. Al insistir en la moralidad de la no violencia, las estructuras de poder pueden deslegitimar las acciones violentas de los oprimidos, descalificando las razones de su rebelión y exigiendo una respuesta pasiva ante las injusticias.
El Llamado a la No Violencia como Estrategia de Control
¿Cómo saber si el objetivo final es controlar al pueblo? La polémica surge cuando los llamados a la no violencia, lejos de ser una genuina exhortación universal hacia la paz, son utilizados para doblegar a los oprimidos y desactivar su capacidad de resistencia.
Cuando un pueblo oprimido se levanta contra un sistema que lo explota, lo margina y lo humilla, la violencia es a menudo la única respuesta inmediata y directa que tiene a su disposición. En este sentido, las fuerzas dominantes que controlan los recursos, la justicia y los medios de comunicación pueden recurrir al discurso de la no violencia para neutralizar las protestas y asegurar que no se desborden las tensiones sociales.
Este fenómeno se observa claramente en muchos movimientos sociales donde, bajo el pretexto de evitar el derramamiento de sangre y preservar la conducta «civilizada,» se exige que los oprimidos se comporten de manera no violenta mientras el sistema sigue manifestándose estructuralmente violente. El gobierno de turno, los poderosos de siempre, no son cuestionados por la violencia sistémica que ejercen a través de la explotación económica, la represión política o el racismo institucional.
Sin embargo, cuando los oprimidos intentan hacer valer sus derechos mediante una resistencia que implica o conlleva acciones violentas, la misma estructura que los oprime responde con la condena de dicha violencia, exigiendo un retorno a la «paz» mediante la no violencia.
La Paradoja de la No Violencia en el Contexto de la Oposición
Una de las paradojas fundamentales del llamado a la no violencia es que, si bien la resistencia pacífica tiene el potencial de cambiar el corazón de los opresores, en contextos de profunda injusticia estructural, a menudo puede ser vista como una forma de rendición ante el status quo.
De hecho, muchos movimientos que han apelado a la no violencia han sido instrumentalizados para suavizar las demandas y, eventualmente, diluir la fuerza del movimiento. Esto no significa que la no violencia sea intrínsecamente opresiva, sino que su uso en ciertos contextos se puede convertir en una forma de moderar las luchas de los oprimidos, limitando sus capacidades de transformar de manera radical el sistema que los somete.
El filósofo Frantz Fanon, en su obra “Los Condenados de la Tierra,” aborda esta tensión cuando critica las políticas coloniales y los movimientos de resistencia anticolonialistas. Fanon argumenta que en las luchas coloniales, la violencia de los opresores crea una situación en la que la respuesta violenta de los oprimidos no solo es inevitable, sino también necesaria para la liberación. En este sentido, las políticas de no violencia pueden ser vistas, desde una perspectiva fanoniana, como una herramienta de control destinada a mantener a los pueblos colonizados y subyugados en una posición de pasividad.
Conclusión
En resumen, aunque el llamado a la no violencia puede ser una estrategia legítima en ciertas circunstancias, su uso por parte de las estructuras de poder y de aquellos que se benefician del orden establecido puede ser vista como una herramienta de control sobre los oprimidos.
Al promover la no violencia como una virtud, se crea un espacio donde las luchas legítimas de los pueblos oprimidos se ven limitadas por un moralismo que deslegitima sus acciones y las reduce a un tipo de protesta que no amenaza las bases del sistema. En lugar de ser un principio neutral que fomente la paz, la no violencia se convierte en un medio para desactivar las respuestas radicales a la injusticia y, por ende, perpetuar la opresión.
Por lo tanto, es fundamental CUESTIONAR los contextos en los que se invoca este principio, así como las intenciones de QUIENES son aquellas personas que lo promueven.
Rincón, Puerto Rico
martes, 17 diciembre 2024




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