Habla con la roca
Rav Kook
Traducción y/o paráfrasis: drigs, CEJSPR
¿Cuál es el significado de la instrucción de Dios a Moisés de hablarle a la roca? ¿Pueden las rocas oírnos?
¡La respuesta corta es sí! La naturaleza y todas sus leyes están escuchando. Escuchan la llamada de la redención. Anhelan la luz redentora que precedió a la creación del universo. Cuando se revela esta luz unificadora, las facciones divididas del mundo se vinculan y se unen a su fundamento subyacente. (1)
Cuando Moisés se acercó para hablarle a la roca, toda la creación estaba escuchando. Trágicamente, en lugar de hablar, Moisés golpeó la roca. Las aguas, destinadas a revivir y nutrir a la gente, se convirtieron en Mei Merivah, «Aguas de disputa», trayendo conflicto y discordia al mundo. Con su impaciencia e ira, Moisés introdujo un marco de coerción y fuerza en el mundo, degradando así el universo. El mundo ya no estaba preparado para escuchar en atenta quietud la voz interior del Infinito.
El paradigma pasó de hablar a golpear, de escuchar receptivamente a la fuerza coercitiva.
Un mundo que escucha
Esta trágica discordia será sanada a través del espíritu Divino que fluye dentro de la sabiduría de Israel. Las aguas que fluyen del manantial de Israel, la Torá, sanarán la discordia de Mei Merivah. Cada alma judía tiene una parte en la revelación de esta sabiduría. Surgirá poderosamente, permitiendo que la palabra viva de Dios penetre en todos los corazones. El retorno a la comunicación paciente despertará el estado latente de escuchar del mundo en todo su esplendor.
“Me has abierto los oídos… Entonces dije: He aquí he venido con el rollo de un libro escrito para mí” (Sal. 40:7-8).
Anhelamos un mundo que escuche con los oídos abiertos, oídos capaces de escuchar el llamado interior. Aspiramos a un mundo donde nuestra verdad interior, la luz de la Vida de los mundos, se exprese, no a través de la fuerza y la coerción, sino a través de las palabras y la literatura. “He aquí, he venido con el rollo de un libro escrito para mí”.
El Tikunei Zohar identifica la vara que Moisés usó para redimir al pueblo judío como una pluma. “’La vara de Dios’, esa es la pluma”. La vara de Moisés, utilizada para golpear la roca, se transformará en una herramienta de comunicación y diálogo. Y el arte de la literatura florecerá, redimida de su descarrío.
NOTAS
1. “Aquellos que se gobiernan a sí mismos y se adhieren a su Creador, utilizando el mundo solo para ayudarlos a servir al Creador, se elevan a sí mismos y al universo con ellos…. Es como la declaración de los Sabios, que las rocas se unieron [para formar una cama para Jacob], cada una diciendo: Deja que el tzadik descanse su cabeza sobre mí”. (Mesillat Yesharim, cap. 1)




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