Algo para Pensar — Parasha Vayakhel-Pekudei (viernes, 13 marzo 2026) Tiempo de lectura: 3 minutos

¡Shabbat Shalom Lekulam!

“Estas son las cuentas del tabernáculo, del tabernáculo del testimonio, que fueron registradas por orden de Moshé, realizadas por los levitas bajo la supervisión de Itamar, hijo del sacerdote Aarón” (Éxodo 38:21).

La parashá Pekudei abre con un gesto sorprendente: Moshé presenta un informe detallado de todos los materiales donados para la construcción del Mishkán. Oro, plata, cobre, piedras preciosas y cada recurso entregado por el pueblo aparecen enumerados con precisión, junto con la explicación de cómo fueron utilizados.

 Surge entonces una pregunta evidente: ¿por qué Moshé sintió la necesidad de elaborar un “reporte financiero”? El Mishkán no era una institución moderna ni existían accionistas a quienes rendir cuentas. ¿Qué motivó a Moshé a presentar un balance público?

El Midrash Tanjuma (Pekudei 4) ofrece una respuesta sorprendente: algunos miembros del pueblo sospecharon que Moshé estaba desviando parte de los fondos para beneficio personal. Al verlo pasar, comentaban con ironía sobre su apariencia fuerte y saludable, insinuando que había creado un “fondo oculto” con parte del oro destinado al Mishkán.

La fuerza del impulso humano hacia la crítica y la difamación es tal que incluso Moshé Rabenu, uno de los hombres más rectos de la historia — y que además ya poseía riqueza antes de las donaciones —, fue objeto de acusaciones infundadas. La Torá no oculta esta realidad: incluso el líder más íntegro puede ser blanco de sospechas.

“Ve’heyitem nekiyim”: inocentes ante Dios y ante Israel. Más adelante, en Bamidbar 32, las tribus de Rubén, Gad y la mitad de Menashé pidieron asentarse en la región oriental del Jordán, ideal para sus numerosos rebaños. 

Moshé aceptó su petición, pero solo con una condición: debían participar primero en la guerra de conquista junto a las demás tribus y regresar después a sus hogares.

Fue entonces cuando Moshé les dijo: “Ve’heyitem nekiyim meHashem u’miYisrael — Seréis inocentes ante Dios y ante Israel” (32:22). Él previó que el resto del pueblo podría acusarlos (al igual que lo hicieron anteriormente con él) de evitar el combate y de usar la preocupación por su ganado como excusa. Por eso les exigió actuar de manera que despejaran cualquier duda sobre sus intenciones.

Del mismo modo que Moshé presentó un recuento transparente de las donaciones del Mishkán, también pidió a estas tribus que se comportaran de forma que nadie pudiera sospechar de ellas.

La Torá reconoce que la naturaleza humana tiende a mirar a los demás con desconfianza, a atribuirles motivos ocultos y a asumir lo peor. Aunque debemos esforzarnos por superar esta inclinación — juzgar favorablemente y evitar acusaciones sin fundamento —, la Torá también enseña que no debemos ignorar la existencia de este impulso.

Por ello, cada persona, especialmente quienes ocupan posiciones de responsabilidad, debe comportarse de manera intachable y evitar cualquier acción que pueda dar pie a sospechas o maledicencias.

El Hatam Sofer señala que provocar sospechas públicas, incluso sin haber cometido ninguna falta real, constituye un grave pecado debido al hilul HaShem, la profanación del Nombre Divino, que esto genera. Cuando se duda de la integridad de un judío observante, la desconfianza se extiende a la Torá que representa e incluso a Dios mismo.

La enseñanza es clara: aunque debemos evitar el cinismo y las acusaciones injustificadas, tampoco podemos desentendernos de quienes buscan motivos para criticar. 

La Torá exige que actuemos con rectitud no solo ante Dios, sino también ante la sociedad, cuidando que nuestra conducta no dé lugar a sospechas.

La transparencia de Moshé en Pekudei y su advertencia en Bamidbar revelan un principio fundamental del liderazgo y de la vida espiritual: la integridad no solo se vive, también se demuestra. Y cuando nuestras acciones son limpias “ante Dios y ante Israel”, fortalecemos no solo nuestra reputación personal, sino también la santidad de aquello que representamos.

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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