Algo para Pensar — Parasha Vayakhel-Pekudei (jueves, 12 marzo 2026) Tiempo de lectura: 3 minutos

¡Shalom, Shalom Lekulam!

El versículo “No encenderás fuego en ninguna de tus moradas en el día de reposo” (Éxodo 35:3) aparece al inicio de la parashá Vayakhel, cuando Moshé reúne al pueblo de Israel para enseñarles las leyes del Shabat. Entre todas las normas que menciona, destaca esta advertencia específica sobre no encender fuego durante el día sagrado.

Los sabios se preguntaron porqué Moshé eligió resaltar precisamente esta prohibición, cuando existen muchas otras — treinta y nueve categorías en total — que también forman parte de las restricciones del Shabat. ¿Qué mensaje particular quiso transmitir al enfatizar o subrayar este acto en concreto?

Una interpretación sugiere que el versículo puede leerse también en un sentido más simbólico. En lenguaje cotidiano, solemos describir la ira como un fuego que arde dentro de la persona. 

Desde esta perspectiva, la instrucción de no “encender fuego” en Shabat puede entenderse como un llamado a evitar la ira, la fricción y los estallidos emocionales, especialmente en el hogar.

El viernes por la tarde, cuando el Shabat se acerca — más aún en invierno, cuando inicia más temprano — es común que surjan tensiones: algo se rompe, un detalle importante se olvida, un contratiempo altera el ritmo de la preparación. 

La tradición enseña que estas situaciones no son casuales; son intentos del Satán de perturbar la paz del Shabat, consciente del enorme valor espiritual que este día aporta.

Basta un comentario hiriente, un grito o un gesto de enojo para que la atmósfera de serenidad se desvanezca. La mesa de Shabat, que debería ser un espacio de armonía, puede convertirse en un lugar cargado de tensión.

Por eso, la advertencia de Moshé adquiere un matiz más profundo: “No enciendan fuego en sus hogares en Shabat.” Es decir, no permitan que el fuego de la ira consuma la santidad del día. 

Cuando las cosas se complican el viernes por la tarde, debemos recordar que estas dificultades buscan arrebatarnos la luz del Shabat, y que nuestra tarea es protegerla.

La Mishná enseña que, antes del anochecer, una persona debe preguntar en su casa: “¿Se separaron los diezmos? ¿Se preparó el eruv? ¿Se encendieron las velas?” 

En apariencia, estas son simples instrucciones prácticas. Pero los sabios notan un detalle: la Mishná enfatiza que estas palabras deben decirse “en su casa”. ¿Por qué subrayar algo tan obvio?

Una posible explicación es que la Mishná quiere recordarle al esposo que su voz debe escucharse solamente en su casa, es decir, con suavidad, sin elevar el tono. Incluso bajo presión, incluso cuando el tiempo apremia, debe hablar con calma, cuidando no encender el “fuego” que puede arruinar la atmósfera del Shabat.

Así, el mensaje final es claro: el Shabat no solo se cuida con acciones, sino también con el corazón. Evitar la ira, cultivar la paciencia y hablar con serenidad son parte esencial de la preparación espiritual que permite que la paz del Shabat descienda verdaderamente sobre el hogar.

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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