Algo para Pensar–Parasha Yitro (domingo, 1 febrero 2026) Tiempo de lectura: 4 minutos
¡Shavua Tov Lekulam!Esta semana estudiaremos Parashá Yitró. Esta es la decimoséptima porción semanal de la Torá en el ciclo anual judío de lectura de la Torá.
Porción de la Torá: Éxodo 18:1-20:23
Yitró (“Jetro”) comienza cuando Moisés se reúne con su suegro Yitró y acepta su consejo de nombrar jueces que ayuden a gobernar a los israelitas. Los israelitas se preparan para encontrarse con Dios en el Monte Sinaí. Dios desciende entre fuego, humo, truenos y el sonido del shofar y da los Diez Mandamientos.
«Y Jetro el suegro de Moisés, con los hijos y la mujer de éste, vino a Moisés en el desierto, donde estaba acampado junto al monte de Dios; y dijo a Moisés: Yo tu suegro Jetro vengo a ti, con tu mujer, y sus dos hijos con ella» (Éxodo 18:6-7).
El pasaje inicial de la parashá Yitró relata cómo Jetró, el suegro de Moshé, llegó al desierto acompañado de su hija y de sus dos hijos con Moshé, para reunirse con el pueblo de Israel.
En este punto, la Torá vuelve a mencionar los nombres de los hijos de Moshé y el motivo de esos nombres: Gershom, llamado así porque Moshé dijo: “Fui un extranjero en una tierra que no era la mía”, y Eliezer, porque “El Dios de mi padre me asistió y me salvó de la espada del Faraón”.
¿Por qué la Torá decide recordar esta información precisamente aquí? ¿Qué enseñanza quiere transmitir al incluir estos detalles en este momento del relato?
De estos versículos, aparentemente simples, emergen tres enseñanzas fundamentales:
1) La responsabilidad hacia cada individuo
Los nombres de los hijos de Moshé reflejan la protección personal que Dios le otorgó cuando era un hombre solo, vulnerable y sin apoyo. Gershom evoca su condición de forastero desamparado, y Eliezer recuerda el rescate divino frente a la amenaza del Faraón. Ambos nombres subrayan que Dios cuidó de Moshé como individuo, no como parte de un colectivo.
Al traer a la familia y mencionar estos nombres, Yitró le recuerda a Moshé que, aun siendo líder de toda una nación, no debe perder de vista las necesidades particulares de cada persona. Así como Dios lo protegió a él cuando estaba solo, Moshé debe velar por cada individuo bajo su liderazgo.
Yitró también le advierte, de manera sutil, que no descuide a su propia familia en nombre de la misión nacional. Quienes se dedican al servicio público suelen entregarse tanto a la comunidad que terminan relegando a sus esposas e hijos. Yitró le señala que la responsabilidad hacia la nación no puede eclipsar la responsabilidad hacia los seres más cercanos.
2) La condición impuesta por Yitró y el peligro de una fe basada en la experimentación
El Baal HaTurim observa que, al explicar el nombre de Gershom, la Torá enfatiza: “porque dijo: ‘Fui extranjero en tierra extraña’”. Este énfasis no aparece en el caso de Eliezer. ¿Por qué subrayar que Moshé pronunció esta frase?
El Midrash ofrece una explicación sorprendente: Yitró permitió que Moshé se casara con su hija con la condición de que su primer hijo fuera educado en la idolatría. Como Moshé era un extranjero sin recursos, dependiente de la hospitalidad de Yitró, no estaba en posición de rechazar la condición. Por eso Moshé declaró públicamente que había aceptado esa cláusula sólo por su situación de vulnerabilidad.
Pero surge una pregunta: si Yitró ya había abandonado la idolatría y abrazado la fe en el Dios de Israel, ¿por qué exigir que su nieto fuera criado en creencias que él mismo había descartado?
Rav Jaim Shmuelevitz explica que Yitró deseaba que su nieto llegara a la verdad del judaísmo del mismo modo que él: explorando primero otras religiones y confrontando ideas contradictorias. Creía que la fe sería más sólida si surgía después de un proceso de búsqueda intelectual.
Sin embargo, esta postura es peligrosa. No existe garantía de que quien se expone a caminos equivocados llegue finalmente a la verdad. Y aun si así fuera, la Torá exige que la fe se adopte con firmeza y claridad antes de abrir espacio a la indagación. Preguntar, cuestionar y profundizar es parte esencial del judaísmo, pero solo después de haber aceptado la Torá con convicción plena. Yitró proponía el camino inverso.
3) Recordar el exilio incluso en tiempos de comodidad
El Pardés Yosef añade otra dimensión: Moshé eligió nombres que evocaban su vida como fugitivo para que sus hijos no olvidaran que seguían viviendo en el exilio. Ellos no habían sufrido la esclavitud de Egipto y podían crecer en un entorno más cómodo y libre. Los nombres debían recordarles que, aunque disfrutaran de tranquilidad, su situación seguía siendo precaria.
Este mensaje resuena especialmente para los judíos que viven en la diáspora. A lo largo de la historia, muchas comunidades judías se sintieron seguras y plenamente integradas, solo para descubrir más tarde que esa seguridad era ilusoria.
Incluso en épocas de libertad y prosperidad — como la que vivimos en Estados Unidos y Puerto Rico — no podemos asumir que la estabilidad es permanente. ¿Debemos entonces mantener un perfil discreto para evitar despertar resentimientos?
La pregunta queda abierta, pero la advertencia es clara: la comodidad del exilio nunca debe confundirse con verdadera seguridad.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)
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