Algo para Pensar–Parasha Beshalaj (lunes, 26 enero 2026) Tiempo de lectura: 3 minutos


¡Shavua Tov Lekulam!

«Entonces el Eterno dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen” (Éxodo 14:15).


A todos nos ha ocurrido: despertamos un día y descubrimos que la realidad no coincide con lo que anhelamos. Es una vivencia universal, aunque las formas de responder a ella son muy distintas.


Hay quien se lanza a una misión casi imposible para transformar el mundo. Otros optan por retirarse, construyendo una fortaleza emocional para protegerse a sí mismos y a quienes aman.
Algunos prefieren una postura práctica: aceptan el mundo tal como es y actúan lo mejor posible dentro de sus límites. Y también están quienes reconocen que la situación los supera y buscan orientación en una fuerza superior.


Nuestros antepasados vivieron un despertar semejante siete días después de salir de Egipto.


Las diez plagas habían doblegado a los egipcios, obligándolos a liberar al pueblo de Israel. Tras doscientos años de exilio y servidumbre, los israelitas avanzaban hacia el monte Sinaí, donde sellarían su pacto con Dios.


Ese era, de hecho, el objetivo declarado del Éxodo, tal como Dios le había dicho a Moisés: “Cuando saques a este pueblo de Egipto, serviréis a Dios en este monte” (Éxodo 3:12).


Pero de pronto se encontraron atrapados: el mar bloqueaba el camino y el ejército del faraón se acercaba por detrás. Egipto seguía siendo una amenaza viva, y el mar no mostraba compasión alguna por la nación recién nacida.


¿Cómo reaccionó el pueblo? El Midrash relata que se dividieron en cuatro grupos.


Unos proponían: “Arrojémonos al mar.”
Otros decían: “Volvamos a Egipto.”
Un tercer grupo insistía: “Luchemos contra los egipcios.”
Y un cuarto afirmaba: “Recemos a Dios.”


Según el Midrash, la compleja respuesta de Moisés al pueblo refleja su rechazo a estas cuatro posturas.

La Torá narra que Moisés les dijo:


“No temáis; manteneos firmes y contemplad la salvación que el Eterno hará hoy con vosotros, porque los egipcios que hoy veis, nunca más los volveréis a ver. El Eterno peleará por vosotros, y vosotros guardaréis silencio.” (Éxodo 14:14)


El Midrash explica que cada frase responde a uno de los grupos:
“No teman; permanezcan firmes y vean la salvación” es para quienes querían lanzarse al mar.

“No volverán a ver a Egipto” se dirige a los que deseaban rendirse y regresar.
“Dios luchará por ustedes” responde a quienes querían combatir.
“Y ustedes estarán en silencio” es la réplica a quienes pensaban que solo les quedaba rezar.


Entonces, ¿qué debía hacer un israelita atrapado entre un enemigo feroz y un mar infranqueable?


La respuesta divina fue clara:
“Di a los hijos de Israel que avancen.

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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