Algo para Pensar – Parasha Va’era (jueves, 15 enero 2026)  Tiempo de lectura: 3 minutos


¡Shalom, Shalom Lekulam!

“Moisés y Aarón se presentaron ante el Faraón e hicieron exactamente lo que el Eterno les había ordenado. Aarón arrojó su vara frente al Faraón y sus ministros, y esta se transformó en una serpiente” (Éxodo 7:10).

Moisés había expresado al Creador su preocupación: si los propios israelitas no podían escucharlo, ¿cómo lo haría el Faraón? La Torá explica que los israelitas eran incapaces de atender a Moisés.

La opresión que sufrían era tan profunda que bloqueaba la revelación que Moisés intentaba transmitirles. Él era el canal adecuado, pero ellos no podían recibir esa Luz debido al agotamiento, la esclavitud y el desaliento que los consumía.

¿Cómo, entonces, superar la duda y abrir espacio para los milagros? 

Una pista aparece en un episodio de la vida del profeta Eliseo. Eliseo estaba en una situación límite: el rey de Siria había decidido matarlo a él y a su discípulo, Giezi

Una mañana, al despertar, ambos descubrieron que el ejército sirio había rodeado la zona. Giezi, desesperado, no sabía qué hacer. Eliseo lo tomó de la mano y le preguntó qué veía. Giezi respondió que contemplaba ángeles rodeando la montaña, protegiéndolos. 

En ese instante ocurrió un milagro: el sol brilló con tal intensidad que los soldados sirios quedaron cegados y ya no pudieron ver a los hombres que buscaban matar.

Si Eliseo tenía el poder de cegar a los soldados, ¿por qué necesitó primero mostrarle a Giezi la visión de los ángeles? La respuesta vuelve al tema central: la confianza/certeza.

Sin la convicción interna de que un milagro es posible, este no puede manifestarse. La duda de Giezi habría debilitado la capacidad de Eliseo para obrar el prodigio. Por eso le reveló el círculo de ángeles, para que su discípulo pudiera creer plenamente en la protección divina.

Otra enseñanza sobre la conciencia necesaria para que los milagros ocurran aparece en la historia de la mujer sunamita. Cuando su hijo murió, ella fue a buscar a Eliseo para pedirle que lo devolviera a la vida. No le contó a su esposo a dónde iba ni el motivo, porque sabía que la falta de certeza de él podría interferir con la resurrección del niño.

Por eso Moisés le dijo al Creador: “Si los milagros deben manifestarse para los israelitas, pero ellos no pueden recibirlos; si su duda se activa, entonces el milagro no podrá realizarse”.

¡Y es que todo depende del nivel de consciencia!

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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