Algo para Pensar – Parasha Shemot (miércoles, 7 enero 2026) Tiempo de lectura: 3 minutos


¡Shalom, Shalom Lekulam!


«Apacentando Moisés las ovejas de Yitro su suegro…» (Éxodo 3:1)

«Dios puso a prueba a Moisés con las ovejas,»  declara el Midrash: 

«Cuando Moisés cuidaba el rebaño de Jetro en el desierto, un cabrito se le escapó. Moisés corrió tras él hasta que llegó a un lugar sombreado… [donde había] un estanque, y el cabrito se detuvo a beber. 

Cuando Moisés se acercó, le dijo: «¡No sabía que te habías escapado por sed! Debes estar cansado.» Cargó al cabrito sobre su hombro y regresó. Dijo Dios: «Eres misericordioso al guiar el rebaño de un mortal; tú cuidarás de Mi rebaño, el pueblo de Israel.»  (cf. Midrash Rabbah, Shemot 2:2)

Además de demostrar la compasión de Moisés, el incidente contiene otra lección importante: Moisés se dio cuenta que el cabrito no había huido del rebaño por malicia; simplemente tenía sed.

Cuando un judío se aleja de su pueblo, Dios no lo permita, es solo porque tiene sed. Su alma anhela encontrarle sentido a la vida, pero las aguas de la Torá se le han escapado. Por eso vagan por tierras extrañas, buscando saciar su sed.

Una vez Moisés comprendió esto, pudo convertirse en líder de Israel. Solo un pastor que no se apresura a juzgar al niño fugitivo, que es sensible a las causas de su abandono, puede misericordiosamente tomarlo en brazos y traerlo de vuelta a casa.

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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