Algo para Pensar–Parasha Vayigash(domingo, 21 diciembre 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos


Esta semana estaremos estudiando Parasha Vayigash. Esta es la onceava porción en el ciclo anual del estudio de la Torá.


Resumen de la Parashá Vayigash (Génesis 44:18 – 47:27):


Iehuda se acerca a Iosef para pedir por la liberación de Biniamín, ofreciéndose a sí mismo como esclavo al líder Egipcio en lugar de su hermano. Luego de presenciar la lealtad de sus hermanos unos a los otros, Iosef revela su identidad diciendo «Yo soy Iosef. ¿Mi padre aún está vivo?»

Los hermanos son invadidos por la vergüenza y el remordimiento, pero Iosef los reconforta. «No fueron ustedes los que me enviaron aquí,» les dice, «sino Di-s. Todo fue ordenado desde el cielo para salvarnos, y a toda la región, de la hambruna.»Los hermanos se apresuran a volver a Canaán con las noticias. Iaacov viaja a Egipto con sus hijos y sus familias, setenta almas en total, y es reunido con su amado hijo luego de 22 años.

Camino a Egipto recibe la promesa Divina: «No temas en descender a Egipto; porque allí te haré una gran nación. Yo descenderé contigo a Egipto, y con seguridad, Yo te sacaré de allí»Iosef reúne toda la riqueza de Egipto vendiendo comida y semillas durante los años de hambruna. El Faraón le da a la familia de Iaacov la fértil tierra de Goshen para establecerse, y los hijos de Israel prosperan en el exilio en Egipto.


Reflexión:
«Y le dieron las nuevas, diciendo: José vive aún; y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y él corazón de Jacob se afligió, porque no les creía» (Génesis  45:26).


Cuando los hermanos de José regresan a Canaán e informan a Jacob que José está vivo, él reacciona con incredulidad. ¿Por qué no les cree a sus hijos? Lleva tantos años llorando la pérdida de su amado hijo José; por fin recibe la noticia de que está vivo. ¿Por qué se niega inicialmente a creerla?


Es probable que Jacob siempre hubiera intuido que José estaba entre los vivos. Los Sabios comentan: «Gezera al ha’met she’yishtake’ah min ha’lev.»**


Esto significa que Dios creó al hombre de tal manera que, un año después de la pérdida de un ser querido, la persona comienza a sentir consuelo, a reconstruir su vida y a superar el dolor y la pena. 


Sin embargo, Jacob siguió sintiendo el dolor durante veintidós años después que le mostraran la túnica ensangrentada de José. Nunca alcanzó siquiera el nivel de consuelo que normalmente se experimenta un año después del fallecimiento de un ser querido. 


Esta incapacidad para encontrar consuelo le dio a Jacob motivos para creer que José aún podría estar vivo, y este conocimiento le causó aún más angustia. Si José seguía vivo, estaba solo, sin la compañía de los suyos. 


Los únicos israelitas en el mundo en ese momento eran Jacob y su familia. Dondequiera que estuviera José, Jacob se dio cuenta que vivía entre no judíos, entre personas que no compartían sus valores ni creencias.


Es prácticamente imposible que una persona resida entre no judíos desde los 17 hasta los 40 años, sin tener ningún contacto con otros judíos, y siga comprometida con la tradición judía. 


Imaginemos a un joven de 17 años que vive hoy en un pueblo de las montañas de Puerto Rico quien reside allí durante 20 años. ¿Existe alguna posibilidad que le permita conservar su identidad judía, y su compromiso con la Torá y las mitzvot?


José no tenía minyán, ni yeshivá, ni chavruta. Increíblemente, se mantuvo completamente comprometido y devoto a la Torá y las mitzvot durante los veintidós años que vivió en Egipto sin otros judíos. Jacob, sin embargo, jamás lo habría podido comprender. Estaba convencido de que si José estuviera vivo, se habría asimilado, y esto le causó una angustia y un tormento interminables.


Los hermanos llegaron ante Jacob y anunciaron: «¡José aún vive!». No se referían a la vida física; como hemos visto, Jacob sospechaba desde hacía tiempo que José no había muerto. 


Se referían, más bien, a la vida espiritual, a una vida con sentido y profundidad. Le informaron a Jacob que José había logrado lo aparentemente imposible: se mantuvo fiel a su fe durante veintidós años en un entorno espiritualmente hostil. Jacob no podía creerlo. 


Los rabinos enseñan que los carros que José le había enviado le recordaron a Jacob la ley de Egla Arufa que él y José habían estudiado juntos justo antes de que José se despidiera de su padre para siempre. 

Solo entonces Jacob creyó que José realmente permanecía fiel al conocimiento de la Torá, que aún recordaba todo lo que había aprendido con su padre. Entonces Jacob pudo reconocer: «Od Yosef be’ni hai» — ¡Mi hijo aún vive!,» que seguía firmemente consagrado a su herencia espiritual.


Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)
Notas

** La frase hebrea גְּזֵרָה עַל הַמֵּת שֶׁיִּשְׁתַּתֵּק מִן הַלֵּב (transliterada: Gezera al ha’met she’yishtake’ah min ha’lev) significa literalmente:

“Decreto sobre el muerto: que se calle desde el corazón”.

Es una expresión talmúdica (Talmud Bavli, Moed Katán 18a) que refleja una halajá (ley judía): Cuando alguien muere, no se debe hablar mal de él (lo medaber ra al ha’met). El silencio sobre sus defectos nace del corazón (respeto, piedad), no solo de la boca.

En resumen: “Que el muerto repose en paz: no hables mal de él, y que ese silencio venga del corazón”.

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