Algo para Pensar — Parasha Vayetzei  (viernes, 28 noviembre 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos


¡Shabbat Shalom Lekulam!


“E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, El Eterno será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.” (Génesis 28:20-22)

Para lograr este fin, Jacob necesita varias cosas de Dios: protección contra el daño, alimento para comer, ropa para vestir, un regreso pacífico a la casa de su padre. 

Como explican los comentarios, Jacob no está negociando un pago a cambio de un servicio prestado; más bien, las «condiciones» de Jacob son literalmente eso — las condiciones, tanto materiales como espirituales, que permiten a un alma subsistir en un cuerpo físico y alcanzar su objetivo de hacer de este mundo un hogar para Dios.

A nivel material, están las necesidades básicas (alimento, ropa, seguridad, etc.) que se requieren para mantener el cuerpo y el alma unidos. A nivel espiritual, Jacob también está pidiendo los dones divinos sin los cuales no podríamos dominar nuestro entorno y desarrollarlo de acuerdo con la voluntad de Dios. Estos incluyen:

a) “Él me protegerá”: Necesitamos la ayuda de Dios para identificar las fuerzas e influencias dañinas para el alma y perjudiciales para su misión en la vida. Esta ayuda se presenta en forma de las prohibiciones divinas de la Torá, conocidas como los “mandamientos negativos” (mitzvot lo ta’aseh), que nos protegen de las trampas espirituales en nuestro camino por la vida.

b) “Pan para comer”: El conocimiento divino y la sabiduría de la Torá, que es digerido e internalizado por el alma para convertirse en la sustancia misma de su mentalidad y carácter.

c) “Ropa para vestir”: Los “mandamientos positivos” (mitzvot assei) de la Torá, que visten el alma, envolviéndola con un aura de voluntad divina.

d) “Volveré en paz”: La capacidad de teshuvá, “regreso”. Esta es la habilidad de aprovechar los aspectos ordinarios y cotidianos de nuestra vida — incluidos aquellos que no están directamente involucrados en el cumplimiento de una mitzva para un fin divino.

¡Actúa sólo nos falta incorporar estos principios en nuestra vida diaria: dedicar tiempo al estudio de la Torá, cumplir con las mitzvot y practicar teshuvá.**

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

**La teshuvá suele asociarse con el concepto de arrepentimiento, es decir, la capacidad de restaurar una relación con Dios que se ha visto comprometida por el pecado o las faltas. Pero esta es solo una expresión de la teshuvá. En su sentido más amplio, la teshuvá es el potencial que Dios nos da para convertir a un adversario en aliado. El pecador arrepentido rectifica su pasado canalizando la energía negativa de sus transgresiones para alimentar su anhelo de una conexión más profunda con Dios. Pero también quien no ha pecado puede practicar la teshuvá, infundiendo un propósito divino en los aspectos cotidianos de su existencia.

Deja un comentario

Trending